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sábado, 9 de marzo de 2013

Al hilo de la agricultura


Al principio del video podemos escuchar a un político catalán criticando la política de la subvenciones en Andalucía y la pésima gestión del empleo en nuestra comunidad, especialmente en el campo andaluz. No era la primera vez que Duran Lleida (CiU) arremetía contra el PER –hoy Profea– y como esta crítica era compartida por otros muchos andaluces que viven en Cataluña. Frente a estas declaraciones hubo otras de  políticos andaluces y nacionales que criticaron el discurso por «falso», «electoralista» y hasta «demagogo». Estas declaraciones fueron condenadas por parte de políticos andaluces, extremeños y de gran parte de partidos políticos.
Para entender este tema importante para la agricultura andaluza lo primero que tenemos que hacer es distinguir entre el Programa de Fomento de Empleo Agrario (antes PER) y el subsidio por desempleo para los jornaleros. El primero existe también en Castilla-La Mancha, Murcia y Valencia. El segundo no, sólo en Andalucía y Extremadura. 
El antiguo PER (hoy PFEA) consiste en que el Estado destina un fondo anual (en Andalucía, 142,9 millones este año más 4,7 que aporta la Junta) para que los ayuntamientos hagan obras y contraten a jornaleros en paro. El dinero va a los consistorios, que presentan sus proyectos de obras a los directores provinciales de Empleo (dependientes del Ministerio) para que los aprueben. A priori reciben el 70% y el resto al acabar las obras y justificar los contratos hechos. Si no, deben devolver el dinero. A andaluces y extremeños esos contratos les sirven para completar las peonadas que necesitan para cobrar el subsidio. 
El Plan de Fomento del Empleo Agrario (PFEA), más conocido como Plan de Empleo Rural (PER), su antigua denominación, es un plan de subvenciones a los ayuntamientos de varias comunidades autónomas, para realizar inversiones en el mundo rural. Fue establecido en 1986 bajo el mandato de Felipe González con el nombre de Plan de Empleo Rural y en sustitución del llamado "empleo comunitario". El PER estaba destinado a las comunidades de Andalucía y Extremadura que contratasen a trabajadores eventuales agrarios (jornaleros) en paro y facilitar así un periodo de empleo y el acceso a un subsidio especial de desempleo. Para esa fecha Andalucía y Extremadura, eran las comunidades con una alta dependencia de la actividad agraria, con una fuerte concentración de la propiedad de la tierra en muy pocas manos y elevadas tasas de paro en las zonas rurales. De los 800.000 jornaleros del país, unos 600.000 eran de estas dos regiones.

En diciembre de 1995, siendo José María Aznar (PP) presidente del Gobierno el PER se transforma en el Acuerdo para el Empleo y la Protección Social Agrarios (AEPSA) pasó a llamarse Plan de Fomento del Empleo Agrario y pasó a aplicarse a más comunidades autónomas (Aragón, Castilla – La Mancha, Comunidad Valenciana, Castilla – León, Región de Murcia y Canarias), aunque Andalucía y Extremadura copan el 86,5% de las ayudas. 
Ocupar los puestos de trabajo temporales financiados por el PER (ahora PFEA) ha permitido el acceso de numerosos jornaleros del campo al Subsidio por desempleo a favor de los trabajadores eventuales del Régimen Especial Agrario. Los jornaleros que hayan trabajado en el campo al menos 35 jornadas tienen derecho a cobrar seis meses de subsidio pero, siempre que se cumplan ciertas condiciones en función de la edad, situación familiar e ingresos mínimos. Desde 2002, los trabajadores eventuales agrarios deben cotizar a la Seguridad Social por desempleo y pueden tener derecho a una prestación contributiva. 
El PER fue polémico desde su creación: sus defensores argumentan que contribuye a mejorar las condiciones de vida en el medio rural y a evitar un éxodo de población de este a las ciudades; sus detractores argumentan que evita un verdadero desarrollo de los pueblos y que lleva aparejado diversos tipos de fraude (trabajadores que declaran peonadas falsas para alcanzar el subsidio, o que continúan trabajando ilegalmente mientras lo reciben). Otro argumento de crítica al PER habla de voto cautivo, en el sentido de que la entrega de subsidios por parte del gobierno favorece el que los subsidiados le voten. La reducción del número de peonadas requeridas para cobrar el subsidio de 35 a 20 fue duramente criticada por algunos sectores que la tildaron de artefacto para reducir la cifra real de parados en más de 200.000 personas en el segundo trimestre de 2010, de compra de votos o motivo de la posterior subida del IVA. 
Se suele confundir el PER con el subsidio agrario, que es el paro de los trabajadores acogidos al Régimen Especial Agrario de la Seguridad Social (REASS): 420 euros durante seis meses a quien acredite 35 peonadas el año anterior, no gane más del salario mínimo y haya pagado el sello agrario (unos 50 euros de media) todo el último año. El beneficio mayor es que ha mantenido la población rural, favoreciendo a todos sus sectores, con los servicios al frente, y evitando la emigración masiva a la ciudad ocurrida en las dos Castillas y Aragón, por ejemplo. Aquí podemos ver un video de Canal Sur sobre lo, según este canal televisivo, ha supuesto el PER. 
La cifra destinada al subsidio puede parecer alta, pero de los fondos destinados a la PAC , 5.100 Millones de Euros (2008), solo 203 millones fueron destinados a AEPSA. Sólo en Barcelona el coste de todas las prestaciones por desempleo en agosto fue de 328 millones. 
La cifras sobre cuantas personas se benefician de esto es variable, según fuentes. En 2011, eran 151.536 los jornaleros andaluces y extremeños cobraban esta prestación, aunque en otras fuentes se habla de unos 250.000 de los 470.000 jornaleros los que cobraban entre los 426 euros mensuales y los 569 euros mensuales. De esta cifra, más del 60% son mujeres. 
La denominación actual es Programa de Fomento de Empleo Agrario (Profea). En 1996 se amplió a Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Murcia, Canarias y Aragón, aunque estas no tienen subsidio agrario. El subsidio depende de los jornales y la renta inferior a 7.696,8 euros anuales, pues parte del hecho de que el jornalero no tiene derecho a paro. Solo pueden contar los días trabajados en obras del PER los mayores de 35 años o con cargas familiares. 
La clave de que se cobre en Andalucía y Extremadura es que la agricultura y el empleo agrario representa el 12% del total en Andalucía y el 8% del PIB, un sector sin derecho a paro y sin trabajo al menos los meses de verano. Además, en otras comunidades los fondos del PER se usan no solo para obras sino para contratos más largos en industrias del manipulado y las conservas. El Estado siempre ha aportado fondos para el sector mayoritario de cada comunidad como las reconversiones de la automoción en Cataluña, la minería en Asturias o los astilleros del norte. 
Hoy conviven tres tipos de prestación. Hay tres tipos de subsidios pero de cualquier manera lo reciben, si logran 35 (a veces, 22) peonadas al año, y son 426 euros al mes fijos. Si trabajan más cobran lo mismo. Lo cierto es que la campaña media en el campo andaluz y extremeño dura sobre un mes, y el jornalero solo cotiza los 22 (o 35) días laborables. Hay 4 ó 5 meses sin campaña. Para evitar que los trabajadores /as dejaran de realizar sus peonadas tras llegar al límite de cotización el Gobierno Aznar intentó que se cobrara más cuantos más días se había trabajado (hasta 569 euros). Eso sí, se impuso igualmente un límite : sólo se podía recibir seis veces en la vida. 
El PSOE en 2005 eliminó ese límite pero mantuvo la cuantía variable según los días trabajados. Se mantuvo  el PFEA para toda España y la prestación para los que logren 360 días en 6 años pero la cobran muy pocos. 
Debemos de indicar que cobrar el paro y estar trabajando se sanciona. Como cualquier prestación por desempleo, no se puede compatibilizar con un trabajo (salvo los mayores de 52 años y siempre que sean contratos cortos del sector) ni con otra prestación. Es la Inspección de Trabajo quien lo controla y las sanciones van de uno a seis meses sin subsidio o la retirada definitiva del mismo. En 2010, la Inspección sancionó a 1.609 andaluces de todos los sectores por trabajar cobrando el paro. El subsidio agrario se pierde si el jornalero se muda a otra comunidad o cambia de régimen. 
Lo cierto y es que a pesar de todo Andalucía tiene la tasa de paro más alta de España. Algunos creen que la razón podría estar en que Andalucía se beneficia del PER. Y ven negativo que los trabajadores del campo andaluces se pasen seis meses cobrando el subsidio agrario en cuanto tienen 35 peonadas o jornadas de trabajo. Con 70 peonadas, cobran todo el año. La cantidad que perciben por ello no es muy importante, 420 euros al mes. Pero si en una familia varios de sus miembros cobran el PER, entonces pueden vivir, sobre todo si tenemos en cuenta que el nivel de precios en el medio rural andaluz es, aproximadamente, el 40% del de Madrid. Además, a esto podría sumarse el fraude , bien porque muchos de los que perciben el subsidio agrario trabajan en la economía sumergida mientras lo cobran, bien porque muchos políticos locales firman peonadas que jamás se han trabajado para que sus votantes puedan cobrar el subsidio agrario.
 
Para algunos lo más criticable de esto ha sido que hasta hace poco años muchos empresarios agrícolas españoles han tenido que traer inmigrantes a trabajar para recoger sus cultivos porque no han conseguido estimular a los trabajadores agrarios locales que ya habían cubierto las peonadas que les dan derecho al PER. Otros, por el contrario, como Fernando Ramos, profesor de Economía, Sociología y Políticas Agrarias de la Universidad de Córdoba entiende que "Este sistema ha sido la mejor inversión posible en paz social, la que ha conseguido más con menos recursos", opina. Él es crítico con el PER: admite "cierto clientelismo en el voto", afirma que da a los patronos un "poder caciquil" y calcula un 5% de fraude con "efectos perversos". 
Con todo, el Parlamento andaluz aprobó en septiembre de 2012 una proposición no de ley en la que se insta al Gobierno central a que se rebaje de 35 a 20 el número de peonadas necesarias para acceder al subsidio, con el fin de paliar los efectos del desempleo entre los trabajadores eventuales del campo ante la situación de sequía. Meses antes había anunciado el presidente andaluz un Plan de Empleo Rural por valor de 200 millones de euros para cuidar los montes. 

lunes, 7 de mayo de 2012

No puedo evitarlo

El 15 de mayo del pasado año muchos españoles empezaron a utilizar un término para describir lo que sentían ante la incapacidad de la clase política o ante una situación que puede ser legal, aunque difícilmente justa. El término era: INDIGNADO. La indignación aparece cuando la cosas son o parecen injustas, o cuando un acto se llena de indignidad. Hace unos minutos he leído una noticia y mi resorte ha sido escribir. Unos tomaron las calles, yo prefiero tomar  la pluma – en este caso el teclado- para expresar mi indignación. El motivo de la misma es lo que leo en prensa. Ya se que estamos en el tema de transportes, pero da igual, aunque la noticia sea de la PAC lo tengo que comentar. No puedo evitarlo.

La noticia que aparece en el diario “El mundo” llevaba el siguiente titular: Ayudas de la PAC para la Duquesa de Alba, un convento y un campo de tiro.

Y es que seguimos en las mismas. Recordad que hace un tiempo presentamos en una entrada en este blog como esa “hija predilecta de Andalucía”, designada así por Manuel Chaves, en calidad de Presidente de la Junta de Andalucía, era una de las grandes beneficiarias de la PAC. La cosa sigue igual en el presente como en el pasado. Ahora que han presentado las ayudas de la PAC del pasado año 2011, nuevamente la Casa de Alba a través de sus empresas radicadas en sus posesiones en Castilla León (Agralsa  de Salamanca con 894.194 euros; y Castrofresno de Rivilla de Barajas, en Ávila, con 187.964 euros) así como en Andalucía (Euroexplotaciones Agrarias de El Carpio en Córdoba con unos 1,21 millones de euros y Eurotécnica Agraria de Sevilla, con 780.171 euros) acumulan una buena cantidad de ayudas. Insisto en el término: ayudas. En total más de 3 millones de euros para la buena señora e hijos/a.

Pero este no es el único caso sangrante. Entre otros beneficiarios se encuentra una yeguada segoviana, Centurión, perteneciente al fundador de TelePizza, Lepoldo Fernández. La Iglesia, pues también, en concreto el Convento de las Franciscanas Clarisas de Medina de Rioseco (Valladolid) reciben 54.018 euros. Y hasta un club de tiro con arco de Carabeo de Sasamón, en Burgos recibe 4.415 euros.
Algunas empresas del sector agroalimentario también se llevan su "pellizquito", que en el caso de alguna de ellas es de 4 millones de euros. Entre las afortunas perceptoras de estas ayudas a la PAC procedentes de los fondos como el fondo europeo agrícola de Garantía (Feoga) y de Desarrollo Rural (Feader) o mediante apoyos a la promoción, restitución a las exportaciones, reestructuración de sectores agrarios, almacenamiento público, distribución alimentaria e inversiones las beneficiarias son las burgalesas Campofrío, y Pascual, y las palentinas Siro y Gullón. He leído que hasta una central nuclear se lleva algo de la subvención agraria. ¡¡¡¡Vamos!!!!, no puedo evitarlo.
Para rematar la faena también se llevan su subvención algunas bodegas como la de García Carrión (5,4 millones de euros), las de Vega Sicilia (3.530.812 euros), o Matarromera (1.096.635 euros). Esto es para darse a la bebida, aunque alguno de estos caldos como el Vega Sicilia, sea de los más caros de España. 
En este caso, y por parecerme poco justo, - aunque esta recepción de ayudas sea legal-, me quejo y lo hago porque no puedo evitarlo, aunque esto suene a lo que le soltaba el Vizconde de Valmont a la bella Cecilia de Volanges.

sábado, 14 de abril de 2012

Una buena paella


Aunque estemos viendo el tema de la pesca, no podemos olvidarnos aún de la agricultura, pues estamos en el sector primario y seguimos con el tema alimentario. Entre otras cosas, no olvidemos que el Ministerio de Pesca y Agricultura son el mismo y que conjuntamente con el tema alimentario y medioambiental forman el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente forman la disciplina que maneja el Ministro del ramo, Arias Cañete. Pues bien, la entrada trata sobre una noticia que acabo de leer en prensa. Se trata de la denuncia de un fraude ¿cuál? La venta de arroz destinado a la alimentación animal como alimento para los humanos.
El diario “El mundo” en su edición de hoy nos comenta que se han detectado partidas de arroz que algunos grupos alimentarios no tienen reparo en colocar los lineales de consumo general, esto es, humano en los supermercados y grandes superficies, aunque el producto originario se destina a la alimentación para perros.
El artículo señala como “El fraude consiste en destinar a ofertas habituales de marcas de distribución un arroz con un elevado porcentaje de granos partidos, hasta el punto que puede apreciarse inmediatamente cuando se cocina el producto. En la reglamentación actual está estipulado que cuando se supera el porcentaje del 7,5 por 100 de granos partidos, ese arroz se destina a consumo animal, básicamente para la alimentación de perros”.
Eso sí, habitualmente el arroz destinado para la alimentación canina es presentado en formatos grandes con mezclas de cordero o pollo e incluso lo presenta como un arroz con sabor para que al perro le guste más.
Señalar que este arroz no es un problema que pase a la cadena alimentaria, aunque lo que ocurre es que al estar partido el arroz éste suelta más algodón con lo que el arroz tenderá a pegarse o a convertirse en una pasta, en vez de estar los granos sueltos.
La cuestión es que ese arroz, de evidente peor calidad, tiene un precio muy inferior y por tanto los que están dando el 'cambiazo' en el producto lo hacen por un motivo económico. Y, como no advierten de la disminución de calidad, se trata de un fraude económico y un engaño al consumidor.
Esta importación de arroz de mala calidad resulta paradójica pues los arroceros españoles de Andalucía, Comunidad Valenciana, Extremadura y Delta del Ebro, que producen un arroz de buena calidad, que además lo tienen almacenado en sus cooperativas y sin encontrar salida al mercado. El problema radica en que los grandes compradores que comercializan el arroz lo quieren compran a precios bajos y algunos prefieren abastecerse en los mercados lejanos y baratos.





Imagen de un arrozal en Extremadura



Desde varias cooperativas arroceras se denuncia esta práctica cada vez más frecuente y que los arroces que se venden con un alto índice de granos partidos sólo pueden proceder de terceros países, posiblemente de Corea o Vietnam. Además, el porcentaje de granos partidos que se detecta en estos arroces baratos (algunos también lo ofrecen al precio habitual) llega incluso a superar el 50% o está prácticamente todo roto, como si procediera de cosechas malogradas.




Mapa de las cooperativas arroceras asociadas "Copsemar"



Estas importaciones de arroces de mala calidad provocan también que las ofertas a los cultivadores nacionales se queden en 54 céntimos el kilo, pese a que el producto de buena calidad no consiga ser comprado a 60 céntimos, el precio correspondiente a las categorías habituales.
Y ahora os dejó pues tengo el arroz en el fuego y no quiero se me pegue.Ya os contaré cómo ha salido.

viernes, 23 de marzo de 2012

Agricultura y agua


Imagen de un filete, 7000 litros de agua para producirlo - banco de imágenes ITE




En esta semana he leído un artículo, yo creo que en el diario “El Mundo”, aunque también podría ser del diario “El País”, en que se reflexionaba sobre el papel del agua en nuestra sociedad en el "Día Mundial del Agua". Lo he adaptado como he podido copiando gran parte del mismo. En dicho artículo se nos presenta como hace falta entre 1.000 y 3.000 litros de agua para producir un kilo de arroz, o 7.000 litros para un filete de ternera.
Todas las actividades humanas utilizan agua: para beber, cocinar, lavar, pero sobre todo, para la producción de papel, ropa o alimentos. La cantidad de este líquido que hace falta para que crezca un cereal, fabricar un zapato o alimentar a una vaca es lo que se conoce como huella hídrica de los productos. La de la comida se lleva el 70% del agua que se gasta a nivel mundial, la industria el 22% y el consumo humano el 8%,
Normalmente las campañas de sensibilización sobre el desperdicio de agua suele tener una respuesta positiva por parte de los ciudadanos que se traduce en ahorro. Pero los problemas de escasez de agua están unidos también al derroche de alimentos. Cada europeo tira al año 179 kilogramos de comida, según un informe del Parlamento Europeo. Esto significa que el agua necesaria para su producción también acaba en el cubo de la basura.
Este artículo es una llamada a la reflexión y a la reducción del desperdicio de alimentos –el 30% no llega a ser consumido a nivel mundial- y aboga por una agricultura sostenible de mejor calidad y con menos agua.







Huertos familiares en la ribera de un río en Las Hurdes (Cáceres) - banco imágenes ITE


En España el 80% del agua lo consume la agricultura, y actualmente hay 3,4 millones de hectáreas de cultivos de regadío, que habría que reducir a 3 millones, eso daría para comer y seguir exportando.
Pedro Arrojo, profesor en la universidad de Zaragoza, cuya investigación se centra en la economía del agua, apunta que “hay que regar menos pero mejor”. Para ello propone sistemas más eficientes como el goteo o la aspersión frente a la inundación, y sobre todo, una modernización en la fórmula para llevar el agua a los campos: “hacer pequeñas presas cerca de los regantes y fuera de los cauces para no romper el tránsito fluvial”. Arrojo asegura que en todo el mundo se han regado más terrenos de los que se debería. Pone de ejemplo Murcia, donde” se han cultivado lechugas en terrenos salobres. Esa tierra acabará desertificándose”. “Hemos regado cosechas desastrosas solo por recibir ayudas de la Unión Europea”, denuncia el profesor. Todo esto se traduce en el desperdicio de agua y la destrucción de los ríos


El problema de la escasez se ha agudizado con el progreso del siglo XX, y aún más en el XXI. La modernización se bebe los ríos.






Riego por goteo - banco de imágenes ITE

jueves, 22 de marzo de 2012

La nueva PAC y el estrés avícola

Bruselas, la capital de la UE, está concienciándose del problema de la sequía que sufre los países ibéricos. Tanto España como Portugal han solicitado a la UE el adelanto a octubre del pago que reciben tanto los agricultores españoles como los portugueses procedentes de la PAC.



El comisario de Agricultura, Dacian Ciolos, se ha mostrado dispuesto este martes 22 de marzo, tras la reunión del Consejo de Agricultura de los 27 países miembros de la UE, a adelantar el pago de parte las ayudas directas de la Política Agraria Común (PAC) y flexibilizar la concesión de otros apoyos a la ganadería para paliar los efectos de la sequía "si la situación lo justifica" . En todo caso Bruselas examinará "caso por caso" las peticiones de los Estados miembros afectados por la sequía y "dará una respuesta" lo antes posible. El objetivo es recibir unos 5.000 millones de euros en ayudas antes de diciembre, que es cuando se conceden cada año.
Con este movimiento, España se ha sumado a Portugal. Otros siete países han respaldado la iniciativa, incluido Francia, Italia, Grecia, Chipre, Hungría, Rumanía y Eslovenia.



La Política Agrícola Común (PAC) es una de las políticas más importantes y uno de los elementos esenciales del sistema institucional de la Unión Europea (UE). La PAC gestiona las subvenciones que se dan a la producción agrícola en la Unión Europea. Su objetivo es apoyar la renta de los agricultores, al tiempo que los anima a conseguir los productos de alta calidad que exige el mercado y a buscar nuevas oportunidades de desarrollo, como son las fuentes de energía renovables, en armonía con el medio ambiente
Una nueva reforma de la PAC se está gestando a día de hoy, ya que la actual finaliza en 2013. La posición de la PAC en los nuevos presupuestos deberá ser redefinida para el período 2014-2020 y destinada a favorecer el crecimiento económico de la UE en la próxima década.



La reciente crisis económica ha golpeado de lleno al sector agrícola, afectado por una excesiva variabilidad de los precios y una constante disminución de su renta en términos reales. Como consecuencia, los agricultores europeos deben asegurar la seguridad alimentaria bajo una creciente presión competitiva y debiendo cumplir con elevados estándares. Los retos medioambientales y climáticos son también evidentes.

Un ejemplo de ello lo tenemos en las explotaciones avícolas. La preocupación por el estado de las aves, especialmente de las gallinas ponedoras, ha provocado el aumento de sus jaulas. Pero eso, a su vez, ha reducido el número de aves por jaula, y ,por ende, por explotación avícola. Este,igualmente, ha provocado una reducción del número de huevos por explotación. El resultado final es nada más y nada menos que un encarecimiento progresivo del precio de este alimento básico. En definitiva, las gallinas están menos estresadas, mientras que nosotros lo estamos un poquito más, ya que la compra nos sale cada día más cara. A lo peor volvemos a esa histórica y machista frase: "Cuando seas padre comerás huevos".

miércoles, 21 de marzo de 2012

Pedid tierra y libertad


Porcentaje de la superficie ocupada por latifundios de más de 250 hectáreas- sacado del blog de jcdonceld



No sé a vosotros, pero a mí el himno de Andalucía me emociona. La música está inspirada en el Santo Dios, un canto religioso popular que los campesinos y jornaleros de algunas comarcas andaluzas cantaban durante la siega. Blas Infante conoció este cántico siendo notario en el pueblo sevillano de Cantillana donde se interpretaba como canto de rogativas. Blas Infante puso este canto en conocimiento del Maestro Castillo, quien adaptó y armonizó la melodía. La letra del himno dice en una de sus estrofas “Pedid tierra y libertad”. Con ello Blas Infante realizaba una llamada a los campesinos andaluces para que se movilizaran y solicitaran, mediante un proceso de reforma agraria y con un estatuto de autonomía política para Andalucía, un reparto más justo de la tierra que, para aquellos años, 1936, estaba en posesión de muy pocas manos.
El himno de Andalucía fue públicamente presentado el 10 de julio de 1936 e interpretado por la Banda Municipal de Sevilla, bajo la dirección de José del Castillo. El concierto se celebró en la sevillana Alameda de Hércules.
La tierra, como hemos presentado en clase, era uno de los elementos clave en la deseada modernización de España. Estaba reivindicada para su mejora desde los inicios del siglo XX, solicitada desde el regeneracionismo. El intento de reforma agraria llevado a cabo en los momentos iniciales de la segunda república española (1932) acabó en un estrepitoso fracaso. Las razones que se alegaron en 1932 para dicha reforma se centraban en que España seguía siendo un país de base agrícola y que presentaba un bajo rendimiento por hectárea; igualmente tenía mucho peso la existencia de un alto número de personas vinculadas con el campo y de ellas la mayoría eran jornaleros, es decir, personas que trabajaban cuando podían unas tierras que no eran suyas; por último, la reforma se planteó en relación con una estructura latifundista de la propiedad visible en gran parte de las tierras del sur de España. Las tierras que se iban a expropiar estaban en posesión de muy pocas familias, especialmente de las grandes familias nobiliarias de España.
En 1977, la cuarta parte de las tierras andaluzas estaban agrupadas en 229 cortijos, con más de 2.500 hectáreas cada uno. Al mismo tiempo, y como triste contraposición con lo anterior, había 279.120 fincas con menos de cinco hectáreas. (INE. Anuario 1977. Páginas 529-553). Cinco grandes dinastías nobilarias eran las propietarias de gran parte de las fincas andaluzas: en concreto estaban en manos de los Ducados de Medinaceli, Medina Sidonia, Arcos, Osuna e Infantado. Las provincias controladas eran Almería, Granada, Málaga, Cádiz y Sevilla. Además de estas familias había otras.
Entre los grandes poseedores de entonces - y también de ahora - se encontraba igualmente las explotaciones de la familia Alba. La superficie total de su imperio agrario alcanza en la actualidad las 34.000 hectáreas, repartidas principalmente en las provincias de Salamanca, Sevilla, Ávila y Córdoba, así con en otras provincias. A día de hoy los terrenos que la casa ha destinado a la explotación agrícola están administrados por sociedades de las que son accionistas los miembros de la familia, destacando Euroexplotaciones Agrarias S. A., Eurotécnica Agraria S. A. e Inversiones Princesa, todas domiciliadas en el Palacio de Liria. Por concepto de cultivos, las sociedades reciben subvenciones por parte de la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea . Entre 2001 y 2002 las explotaciones agrarias de los Alba recibieron ayudas de la UE por un importe total de 1,8 millones de euros. Actualmente la Casa de Alba recibe una subvención por parte de la UE de 3 millones de euros anuales.
Hay que reconocer que la familia Alba ha sufrido la expropiación de alguna de sus propiedades principalmente en Extremadura, recibiendo por ello casi dos millones y medio de euros en concepto de indemnización.



En febrero de 2006 la Junta de Andalucía, presidida por Manuel Chaves, nombraba a la duquesa de Alba hija predilecta de Andalucía. Lógicamente, la decisión generó su polémica y una multitud de jornaleros del SOC (sindicatos de obreros de campo) protestaron ante la presidencia de la Junta.







¡Qué lejos quedaban las estrofas de Blas Infante! y, sinceramente, creo que no debemos de olvidar el himno: ¡Andaluces levantaos!, ¡Pedid tierra y libertad! Sea por Andalucía libre, España y la humanidad.

martes, 20 de marzo de 2012

Toma tomate


Buscando un tema para escribir en este blog de Geografía he descubierto un artículo publicado en agosto de 2009 en el diario “El País” que afirmaba algo que firmamos todos los que tenemos un mínimo sentido del gusto, sobre todo a la hora de comer. He adaptado el artículo firmado por Carmen Morán a nuestra entrada.
Los tomates que comemos la mayoría del año no saben nada. Las lechugas, esas cosas verdes envueltas en plástico, tampoco. En los países más avanzados se come a la carta todo el año, incluso hay quien presume de llevar una dieta saludable porque la basa en verduras, frutas, legumbres. ¿Es necesario que las hortalizas no sepan a nada? Pero, con la pérdida del sabor, ¿no se habrán ido también los nutrientes?
Un estudio presentado por la Agencia de Seguridad Alimentaria (FSA, en sus siglas inglesas), en agosto de 2009 sostenía que no hay diferencias significativas entre los alimentos orgánicos (ecológicos) y los de la agricultura convencional. Estos últimos son los que se ven en cualquier mercado urbano, procedentes de explotaciones agrícolas intensivas, con su calendario fitosanitario en orden. Estamos ante un modelo productivo y comercial que permite comer tomates todo el año, por ejemplo.
Incluso los ecologistas pueden admitir que dos naranjas, una convencional y otra ecológica podrían tener similares nutrientes. Sin embargo, los ecologistas opinan que la clave y la diferencia no está en los nutrientes, sino en los residuos químicos presentes en los alimentos que han sido tratados con fitosanitarios; así como en el uso abusivo que esquilma los suelos fértiles y los transportes a grandes distancias.

María Dolores Raigón catedrática de Edafología y Química Agrícola en la Universidad Politécnica de Valencia afirma que en las claves en el análisis de las frutas y verduras están "en el estudio de su cantidad de potasio, de hierro, de calcio, y en las vitaminas". Con respecto a la agricultura ecológica las mayores diferencias se encuentran en las sustancias antioxidantes, "sobre todo en los polifenoles" que son elementos "son más que recomendables para la salud". Según ella, la planta genera polifenoles como un mecanismo de defensa, cuando se ve sometida a cierto estrés. Este estrés puede deberse a la falta de agua en algún momento, por ejemplo, "o un simple insecto que merodee por allí". Pero si esa misma planta se cría como flor de invernadero, con todos los cuidados, no desarrolla defensas y, por tanto, ni hablar de polifenoles, que son los que contribuyen a "retrasar el proceso de oxidación y prevenir enfermedades".

Hace 10.000 años, cuando el hombre abandonó su nomadismo recolector y pasó a vivir de la agricultura, dio inicio la domesticación de las plantas. Su selección, totalmente acientífica y basada en la observación, apartando los mejores higos, las calabazas más gordas y las espigas más vistosas, ha supuesto una enorme manipulación genética natural que ha conseguido, por ejemplo, que ciertas hortalizas se desprendan de su lado más amargo o incluso venenoso. Hasta hoy. Pero en todos esos siglos, las frutas no perdieron su sabor. ¿Qué ha pasado en las últimas décadas?
En la respuesta a la pérdida del gusto en frutas y verduras esta en el enorme cambio social vivido en la agricultura. La población que antes fue rural crece ahora en las ciudades y ya no hay huertas en los pueblos ni gente que se dedique a ellas. Las explotaciones son intensivas, destinadas a una producción de alta eficacia que satisfaga cientos de bocas que quieren sano, sobre todo en los países desarrollados.
Sin embargo, los ecologistas, apuestan por cambiar los hábitos de consumo y ponen la mirada en una producción más local y de temporada con la que, dicen, se ganará en sabor y en salud afirmando que "los nutrientes básicos sufren con el tiempo. Antes llegaban los productos de la huerta al mercado más cercano en poco tiempo, con una maduración completa, para ser consumidos de inmediato"
La recolección prematura, para que el fruto llegue presentable a los mercados después de un largo transporte interrumpe el ciclo de la planta; lo que no haya sintetizado en el suelo ya no lo hará", explica María Dolores Raigón. A eso hay que añadir las cámaras frigoríficas para prolongar la comercialización. "Las vitaminas no se sintetizan en las cámaras", asegura la científica. Junto a esa recolección prematura, Raigón cita otros dos factores que, a su juicio, influyen en la pérdida de nutrientes: la sustitución de variedades locales por otras y la pérdida del suelo, por agotamiento o porque las huertas han sucumbido ante la extensión de la superficie urbanizada. Los grave es que las huertas se encontraban en terrenos llanos cercanos a las ciudades y muy fértiles, porque allí quedaba depositado lo mejor de las erosiones", añade Raigón. "Si un suelo carece de un mineral, por más fertilizante que se le añada, el equilibrio está roto, nunca será el mismo para la planta. Y no hay alimentos de calidad sin suelos de calidad", no se cansa de decir la catedrática. Pensemos en nuestra ciudad, las huertas del Figueroa están hoy bajo los solares construidos de Arroyo del Moro. Este mismo es visible en la zona de Poniente, de Santuario o de la Fuensanta.
Pero, claro, todo lo que tiene que ver con lo sostenible y lo ecológico, presenta muchos vértices a los que atender. "Con la agricultura ecológica la producción puede ser entre un 25% y un 50% menor que con la convencional. Y todo dependerá del estiércol vegetal. Cuántas vacas se necesitan para abonar eso. Y cuántas hectáreas para dar de comer a esas vacas", plantea Carlos Vicente, portavoz de la multinacional Monsanto. Desde Monsanto alega que toda producción agrícola local y sostenible debe ser comercial, no sólo de subsistencia; debe proporcionar dinero, y por tanto, implica inversión en maquinaria, en tecnología y proporcione bienestar social; y debe utilizar la menor superficie posible para la mayor recolección.
Es cierto, pero la mitad del año, los tomates, las lechugas o los pepinos no saben a nada.

sábado, 17 de marzo de 2012

A gusto de todos


Mapa de la agricultura en España- imagen del banco de recursos del ITE

Es el final de un refrán. El refrán completo sería "Nunca lleve a gusto de todos". Claro que este año no llueve a gusto de nadie, ya que simplemente y hasta la fecha no llueve.
Ya hemos visto la importancia de los elementos físicos en la agricultura. Sabemos que el relieve, los suelos y el clima condicionan notablemente la producción agraria. Pues bien, el papel de la lluvia de su presencia en exceso o de su ausencia condiciona tremendamente, a pesar de que el regadío y los soluciones que busca el ser humanos es asombrosa en ocasiones. Pero en un país como el nuestro la sequía, es la sequía y el campo la sufre, u mucho.
Los técnicos de una importante asociación ganadera de gran peso en toda España han advertido esta semana y refiriéndose en concreto a Castilla – León que la 'situación – de sequía- es preocupante para el cereal de secano en su comunidad y especialmente crítica para la cebada, incertidumbre para los cultivos de regadío, y problemas muy graves para la ganadería, sobre todo para la de extensivo.
A la espera de unas lluvias que se llevan resistiendo desde el otoño, estas son las consecuencias de los meses sin apenas agua que soporta el campo de esta Comunidad Autónoma y, en realidad, de todo el país. La lluvia caída este pasado viernes sólo ha servido para 'quitar el polvo' superfluo de las tierras, ya que se necesitaría que lloviese mucho más para que el agua filtrara y ayudara a salir adelante los cultivos, ya muy retrasados respecto a lo habitual.


Campo de cebada a medio cosecha - imagen del banco de recursos del ITE

Según datos de la Agencia Estatal de Meteorología, en los meses de diciembre, enero y febrero se registró un 75% menos de la pluviometría media en casi todo el país. Es decir, el campo no recibió aportes directos de agua durante el invierno. Y la situación también es preocupante en los embalses, puesto que en estas fechas que deberían estar en su máximo apogeo registran el 50% de su capacidad, un 25% menos de agua embalsada sobre la media de las 10 últimas campañas.
Dado que no existen garantías de que las lluvias de primavera ayuden a parar el déficit hídrico del invierno, los agricultores de esta asociación y en esa comunidad se preguntan si contarán con el suficiente agua para garantizar la viabilidad de sus cultivos, y están esperando hasta el último momento para determinar sus siembras de primavera, como la remolacha, patata o girasol.
Si en estas próximas semanas de marzo y abril no llueve, los estragos en la agricultura serán inevitables y muy graves. La situación en los cultivos de secano sembrados en otoño es de 'máxima preocupación' para las cerca de 950.000 hectáreas de cebada sembrada en Castilla y León, que han tenido un crecimiento escaso y deficiente y un desarrollo raquítico. La situación del trigo (750.000 ha), de la avena (120.000) y del centeno (100.000) han avanzado, en su opinión, pero también con resultados muy pobres'.
Atendiendo al territorio, los problemas son aún 'más graves' en las provincias del sur de la Comunidad, sobre todo en las áreas con terrenos arenosos que apenas retienen el agua.
El informe de esta organización agraria, Asaja, dedica una atención especial ganadería. La falta de agua ha afectado especialmente a cerca de dos millones de hectáreas de Castilla y León (1.250.000 dedicadas netamente a pastos y 750.000 ha. forrajeras).

Rebaño de ovejas de raza churra- imagen del banco de recursos del ITE

La ausencia de precipitaciones y los fuertes fríos especialmente de febrero han abrasado la escasa vegetación existente y obliga a alimentar al ganado con piensos y suplementos más caros. Este incremento de costes perjudica a toda la ganadería, pero aún más a la de extensivo, sea de vacuno, caprino, caballar u ovino.


Raicilla para alimentación animal- imagen del banco de recursos del ITE

Para Asaja, 'la sequía es un problema de enorme magnitud agraria, económica y social, que debe ser considerado una cuestión de Estado'.
Esta organización agraria se pregunta igualmente por otras cuestiones de importancia como son los el sistema de seguros agrarios, el posible adelanto del cobro de la PAC al sector, 'muy necesitado de financiación', los préstamos a los ganaderos, a través de créditos preferenciales para la compra de piensos, paja etc. También pidió la exención de cuotas de la Confederación Hidrográfica del Duero por las amortizaciones de riegos, tasas, etc. en la superficie que esta campaña no pueda ejercer su derecho al uso del riego, así como unos precios dignos para los productos agrarios y ganaderos.


Como vemos este año no llueve a gusto de nadie, simplemente no llueve. ¿Cómo se puede solucionar el tema de la falta de agua por precipitaciones? ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene el uso de esas soluciones? ¿Qué problemas plantean los agricultores castellano leoneses? ¿Por qué son graves?

viernes, 16 de marzo de 2012

Alimentación y dinero

Tomatera durante el riego - Banco de imágenes ITE.


La verdura es uno de los grandes pilares de la dieta mediterránea. Todas las zonas ribereñas de los cursos medios y bajos de los ríos españoles son muy áreas propicias para el desarrollo de esta producción en especial, y de la agricultura en general. Con todo las zonas más productivas de España en este sector se sitúan en el área levantina, en la región de Murcia, en la provincia de Almería, así como en la ribera del Ebro, con especial incidencia en La Rioja, Navarra y Aragón. La agricultura en estos lugares es especialmente rentable.
La agricultura contempla todo un conjunto de técnicas y conocimientos para cultivar la tierra. Su nombre procede del latín, significando literalmente cultivo de la tierra y está formado por dos términos también latinos: “agro” campo y “cultura” ‘cultivo, crianza’. Al campo evidentemente hay que criarlo. A veces, se le cuida bien, pero en ocasiones se le maltrata.
El campo vivió una profunda transformación a finales del siglo XVIII en Gran Bretaña. Pero será a partir del siglo XX cuando los campos de los países desarrollados gracias al proceso de mecanización darán su mayor paso en los niveles de producción. El cambio ha sido tremendo: un agricultor que inicios de ese siglo podría alimentar de 2 a 5 personas, mientras que hoy, gracias a la tecnología, a los productos agroquímicos y las variedades actuales, ese mismo agricultor podría alimentar a 130 personas. Lo más llamativo es, indudablemente, el aumento de la productividad.
Cosechadora. Banco de Imágenes ITE


Este elevada productividad se ha realizada en base a lo que se conoce como agricultura industrial, una agricultura basada sobre todo en sistemas intensivos, y enfocada a producir grandes cantidades de alimentos en menos tiempo y espacio – aunque con mayor desgaste ecológico-, dirigida a mover grandes beneficios comerciales.



Frente a ella nos encontramos una agricultura ecológica, que puede recibir otros nombres como agricultura orgánica o biológica. Se trata de un sistema para cultivar una explotación agrícola autónoma basada en la utilización óptima de los recursos naturales, sin emplear productos químicos de síntesis, u organismos genéticamente modificados - transgénicos - ni abono químico ni para combatir las plagas-, logrando de esta forma obtener alimentos orgánicos a la vez que se conserva la fertilidad de la tierra y se respeta el medio ambiente. Es una apuesta a una agricultura sostenible y equilibrada.
La superficie de esta agricultura ecológica está creciendo en España. Concretamente en la provincia de Córdoba es importante en el sector del olivar, pero también en cereales, frutos secos, cítricos o viñedo. Ocupa alrededor de 114.500 hectáreas, un 20% más que en el año 2010, según publicó hace unos días en su informe la Delegación Provincial de Agricultura. En dicho informe se refleja igualmente la existencia en nuestra provincia de 1.566 operadores y 149 industrias ecológicas.
El olivar, con 22.150 hectáreas, es el cultivo con una mayor implantación siendo Córdoba la primera provincia andaluza en este cultivo, al contar con 46 almazaras reconocidas y comercializar el 75% del aceite ecológico andaluz. Tras la elevación de superficie del olivar, también destaca la ampliación de la zona de cereales, que ocupan 7.120 hectáreas (+10%).



Olivar. Banco de Imágenes del ITE

El otro aprovechamiento en el que también se mantiene Córdoba como la provincia con mayor peso en Andalucía es la ganadería vinculada a la dehesa. El número de explotaciones asciende a 648, contabilizándose en la provincia 113.350 cabezas de ganado ecológicas.


Ganado Vacuno de raza retinta en una dehesa - Banco de imágenes ITE


Solo en Andalucía la superficie de agricultura ecológica se acerca al millón de hectáreas (983.244) y hay 562.000 cabezas de ganado. Además, se contabilizan cerca de 10.000 operadores y 823 industrias. Este sector ecológico genera en Andalucía 20.000 empleos y más de 157 millones de euros de renta agraria.
Los productos etiquetados como ecológicos son evidentemente más naturales, pero también más caros. Entrando aquí en una cuestión clave para el debate ¿qué preferimos como consumidores pagar más por un producto ecológico o pagar menos por uno industrial? ¿Qué consecuencias tiene para el medioambiente el uso de la agricultura “industrial”? ¿Cuál es la mejor para responder a los mercados y a la producción alimentaria?