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Córdoba no tiene astilleros pero si ha tenido una industria señera: la Electromecánica. Este complejo fabril, conocido en la ciudad como “Laletro” estaba en gran parte centrado en la producción de laminados de cobre, y era una referencia en el sector metalúrgico español del sector en España.
Fundada en 1917 como la Sociedad Española de Construcciones Electromecánicas, laletro, como aquí la conocemos, tuvo en su etapa dorada, allá por los cincuenta y sesenta del siglo pasado, trabajo para unas 5.000 personas, incluyendo empresas asociadas y delegaciones. En Córdoba, en 1968, había más de un millar de trabajadores directos. Un barrio entero daba cobijo a sus trabajadores y gestores. La barriada Electromecánicas II es, posiblemente, la más emblemática de las tres que SECEM construyó para sus obreros en Córdoba. La importancia de tales asentamientos está fuera de toda duda, pues constituyen el único ejemplo de urbanismo desarrollado en la ciudad por parte de una compañía industrial, y se trata, por tanto, de tres barrios obreros por definición. Construida durante la primera mitad de la década de 1940, Electromecánicas II se levantó justo frente a la zona industrial. Otras barriadas como la del Figueroa eran también ocupadas por parte de sus trabajadores.
Fundada en 1917 como la Sociedad Española de Construcciones Electromecánicas, laletro, como aquí la conocemos, tuvo en su etapa dorada, allá por los cincuenta y sesenta del siglo pasado, trabajo para unas 5.000 personas, incluyendo empresas asociadas y delegaciones. En Córdoba, en 1968, había más de un millar de trabajadores directos. Un barrio entero daba cobijo a sus trabajadores y gestores. La barriada Electromecánicas II es, posiblemente, la más emblemática de las tres que SECEM construyó para sus obreros en Córdoba. La importancia de tales asentamientos está fuera de toda duda, pues constituyen el único ejemplo de urbanismo desarrollado en la ciudad por parte de una compañía industrial, y se trata, por tanto, de tres barrios obreros por definición. Construida durante la primera mitad de la década de 1940, Electromecánicas II se levantó justo frente a la zona industrial. Otras barriadas como la del Figueroa eran también ocupadas por parte de sus trabajadores.
Hoy en su espacio, una empresa Locsa, languidece sin mostrar atisbos de lo que fue aquel floreciente negocio. Locsa había fabricado tradicionalmente latón (en el que el cobre es imprescindible) pero en 2010 la empresa decidió abandonar este producto. En 2011 la empresa empleaba a 120 obreros. Y en junio puso el punto y final a su historia. La razón ha estado en la bajada de ventas y la carestía de las materias prima, básicamente el cobre, están detrás de la decisión de la propietaria, la internacional la empresa italoalemana KME, propietaria de LOCSA desde 2004. Pero algunos sindicatos consideran que la empresa ha apostado por la deslocalización, al concentrar la producción en sus plantas de Alemania e Italia. Hace años, un puesto en la Electromecánica era sinónimo de estabilidad laboral y sueldos decentes. Muchos no han conocido otra cosa que la fábrica. Y sus padres y abuelos antes que ellos. Por eso, para ellos el cierre es mucho más que la pérdida de un empleo.
La una, cerrada y con sus activos puestos a la venta. La otra, con una reducción progresiva de personal. Por lo que vemos estamos ante el réquiem por la industria cordobesa.
Lacrimosa del Requien de W. Amadeus Mozart

