domingo, 19 de febrero de 2012

La ciudad en la que vivimos: primera parte



Nuestra ciudad es, en ocasiones, una gran desconocida para nosotros. Caminamos por ella para ir al trabajo, para realizar nuestras compras, para salir a pasear, pero desconocimos rincones o aspectos que son dignos para ser visitados o , al menos, para ser conocidos. La ciudad en la que vivimos se asienta sobre un espacio que ya fue ocupado en época ibérica - la colina de los Quemados en el Parque Cruz Conde - o en época romana , en este caso ocupó la mayor parte del parte del centro de Córdoba. De hecho, son muchos los restos que afloran cuando se excava en cualquier espacio de la ciudad y son muchos los ue ya se han recupero y puesto en valor ya sea en el Museo Arqueológico de la capital, ya sea integrándose en el viario de la misma.
Restos de los Mausoleos romanos en los jardines de la Victoria









Restos romanos importantes localizados en Córdoba




Según los últimos estudios, el definitivo asentamiento de población prerromana se produjo en torno al V milenio a. C. en la zona de la actual Ciudad Sanitaria y de la antigua Facultad de Agrónomos y Montes. Con la llegada de los romanos a Hispania ese asentamiento prerromano estaría situado hacia el siglo III a. C. en la zona denominada "Colina de los Quemados" hoy ocupada por el Parque Cruz-Conde y con restos que han aparecido sobre el Parque propiamente dicho, la Ciudad de los Niños y sobre la zona del campo de fútbol.





Restos ibéricos de la Colina de los Quemados (Parque Cruz Conde)




Esta “ciudad” ocupaba una superficie de unas 50 a 54 hectáreas, y ejercía cierto control y explotación sobre el territorio circundante. Esta función dominante se basaba en la metalurgia del cobre y la plata, al confluir las minas de Sierra Morena, las tierras de la campiña y el río Betis. A la explotación de los metales se añadió la actividad agrícola, que se convirtió, tal vez, en el pilar básico de la economía, tras una crisis en la minería. Esto traería consigo la colonización de zonas adyacentes y la atracción para los cartagineses. En esto llegó Roma a la península.




Cerámica localizada en la Colina de los Quemados (Parque Cruz Conde)




Los romanos conquistaron esta ciudad en el 206 a. C., y la llamaron Corduba. En el año 169 a. C. el entonces pretor Marco Claudio Marcelo funda, junto al asentamiento ibérico pre-romano, una colonia latina, que fue habitada por población patricia originaria de la misma Roma.
En el año 113 a. C. ya se menciona que existe un foro romano. El asentamiento pre-romano es poco a poco abandonado y sus habitantes se trasladan a la ciudad romana y se va produciendo una monumentalización de la ciudad, ya que las casas de adobe son sustituidas por caliza y areniscas. En el año 80 a. C. ya se acuñan monedas en esta ciudad.


La guerra civil entre Pompeyo y César afectará a la ciudad para bien y para mal. En el año 46 a. C. se concede a Corduba el estatuto colonial por parte de los hijos de Pompeyo, pasando a ser denominada Corduba Colonia Patricia. Julio César asedió la ciudad y combatió contra Cneo Pompeyo el Joven (hijo de Cneo Pompeyo Magno) por el control del ya existente puente debiendo retirarse poco después hacia Ategua (cerca de Castro del Río) mientras Cneo Pompeyo invernó en Corduba. Tras la batalla de Munda, César asedió de nuevo la ciudad que fue tomada al asalto, decidiendo éste castigarla con su destrucción. En la misma murieron más de 22.000 cordubenses, casi la mitad de la población (45 - 48%). Tras este genocidio, se repobló la ciudad casi a partes iguales con los indígenas que aún habitaban la ciudad prerromana y personas provenientes de la misma Roma. Eso sí, ya en el año 43 a. C., durante la época del Segundo Triunvirato, Corduba recuperó su papel como centro político de la Hispania Ulterior, siendo convertida en su capital.





Plano urbano de la Corduba romana con su ampliación urbana.




Durante la época de Augusto se transformó la ciudad, expandiéndose hacia el río, reorganizándose el viario y los espacios públicos como el "foro colonial", se construyó el teatro (con la intervención del propio emperador, sus representantes y los principales benefactores de la ciudad (Persini Marii, Annaei), muy relacionados con las explotaciones mineras), un acueducto (el Aqua Augusta) y probablemente el anfiteatro.






Durante la época de Tiberio (siglo I) se construye el forum novum y el puente sobre el arroyo de Pedroches y en ese siglo con Claudio como emperador se inicia la construcción del centro de culto imperial, con la edificación del templo de Marte, cuyas ruinas pueden observarse en la actual calle Claudio Marcelo, y la plaza situada delante del mismo, concluyéndose en la época de Nerón, junto con un circo en las inmediaciones.





Reconstrucción de la planta y la fachada del Templo romano de Córdoba, junto al Ayuntamiento de la ciudad




Ya con Domiciano se construye el segundo acueducto (el Agua Nova Domitiana Augusta). También durante este periodo, siendo Lucio Cornelio edil y duoviro, se construyen fuentes públicas en la ciudad y se decora el primer acueducto con numerosas estatuas de bronce.
A finales del siglo II parece que se desmantela el circo oriental construyéndose otro segundo circo, al ¿oeste? de la ciudad, un tercer acueducto (el Aqua Fontis Aureae) y un foro provincial en los altos de Santa Ana.
Entre los años 294 y 296 se construye el palacio imperial palatium Maximiliani junto a la actual estación ferroviaria, que sirvió de sede al emperador Maximiano Hercúleo. En época de dominación romana, llegó a poseer tanto edificios lúdicos como la propia Roma. Llegó a rebasar los 250.000 habitantes.





Planta del Palacio del Emperador Maximiano Hercúleo hoy parcialmente destruidos por la estación del AVE y las urgencias urbanísticas del año 1992. Los restos son visitables en el yacimiento de Cercadillas




El cristianismo jugó un papel muy importante en la ciudad a partir del siglo III, como se aprecian en los enterramiento paleocristianos hallados.
Con la caída del imperio romano, y las invasiones bárbaras, Corduba fue saqueada por los vándalos, ocupándola, temporalmente, en el año 411.
A inicios de la época visigótica, Corduba, junto a otras ciudades de la Bética como Híspalis, son prácticamente independientes. Aunque el imperio romano de occidente había desaparecido, la ciudad se siguió rigiendo por instituciones romanas.
A mediados del siglo VI se construyeron monumentos como una iglesia situada en el emplazamiento del actual convento de Santa Clara, la iglesia de los tres santos (San Fausto, San Genaro y San Marcial), situada bajo la actual iglesia de San Pedro, la iglesia martirial de San Acisclo (construida en el complejo palatino de Maximiano Hercúleo) y la Basílica de San Vicente Mártir en el espacio que, más tarde, verá surgir a la mezquita.



Restos de la Basílica de San Vicente en el interior de la Mezquita de Córdoba



La ciudad, por motivos religiosos (por la fuerte implantación del catolicismo frente al arrianismo) y por afinidad al imperio romano, tardó en aceptar el poder visigodo, lo que demostró mediante numerosas revueltas. Esto provocó una disminución de su influencia en el reino visigótico, frente a otras ciudades como Hispalis.

Si queréis ver la parte romana de esta ciudad en 3D os recomiendo que veáis este enlace: http://simuladero.blogspot.com/ , señalando los principales edificios de la época.

viernes, 17 de febrero de 2012

I live in Ataun

Imagen del Vial Norte en Córdoba, la zona que más cambios morfológicos ha sufrida de la ciudad en estos últimos 20 años.








A lo largo de mi vida he conocido a gentes de muchas ciudades. Entre ellos a donostiarra que respondía al nombre de Juanmi. Buena gente y con un sentido del humor magnífico. Se reía de todo y le gustaba contar chistes. Unos buenos y otros malos, o malísimos. Entre los que contaba, los había de todos los lugares, pero especialmente de sus paisanos vascos. Los había de bilbaínos, de navarros y alguno, pocos, de guipuzcoanos. Ahora mismo de los chistes recuerdo especialmente dos: uno de lo exagerados que, según él, eran los de Bilbao, y otro sobre unos navarros buscadores de setas.

El de los buscadores de setas navarros decía lo siguiente:
Dos navarros en la montaña de Guipuzcoa, buscando setas y le dice uno a otro:
- "Mira Patxi, mira lo que he encontrado".
En esto se acerca Patxi y le ve en que tiene en la mano Iñaki un Rolex de oro, y Patxi le coge el Rolex de la mano y lo tira al suelo y le dice:
- Aibalaostia Iñaki, si venimos a por setas, venimos a por setas pues.













Imagen de Puppy, el perro que está a las puertas del Museo Guggenheim en Bilbao.





El chiste de Bilbao decía, más o menos, lo siguiente:
Se encuentran dos bilbaínos en la Gran Vía de Bilbao y le dice uno a otro:
- "Oye Koldo ¿qué bonito es el perro Puppy ese, no?"
- "Aibalaostia, Patxi... ¿y la caseta que le hemos hecho detrás?"













Museo Guggenheim en Bilbao. Vista de la entrada principal con el perro florido y el Museo a la espalda





Bilbao es precisamente unas de las ciudades que ha cambiado más en los últimos veinte años. En todos los sentidos. Ha pasado de ser una ciudad industrial y en declive, a transformarse en una ciudad en la que el peso de los servicios es cada vez mayor, con especial empeño en la cultura.







Aspecto de la zona de los antiguos Altos Hornos de Vizcaya en Bilbao hoy ocupada por espacios culturales y de ocio.





Una ciudad oscura en el sentido estético–debido a la suciedad que se generaba por el humo de sus fábricas y por el estado sucio de las aguas de la ría de Nervión -, se ha convertido en poco tiempo en una ciudad brillante y moderna, algo que se puede simbolizar en el color plateado del titanio de la fachada del Guggenheim.











Museo del Guggemhain junto a la ría en la zona de las antiguos fábricas que se ven en la imagen superior





En Córdoba, igualmente se han vivido enormes cambios en estos últimos veinte años. La ciudad de 1991, por ejemplo, no tiene nada que ver con la que es hoy. Nosotros también vivimos en una ciudad, que tiene unos elementos comunes con la capital vasca anteriormente citada, ya que las ciudades españolas han cambiado mucho en estas dos últimas décadas. Indudablemente, el “boom” de la construcción y los años de bonanza económica han repercutido en ello. Sólo tenemos que mirar el “skyline” de muchas ciudades españolas para comprobar los cambios. Eso no es ni bueno, ni malo. Es simple y llanamente una realidad. Cuando analizamos en nuestra ciudad algunas de las arterias principales de la zona central como puede ser la Avda. del Gran Capitán descubrimos un nuevo viario sobre el plano urbano, en donde históricamente estuvo la estación del tren. Los espacios generados por el llamado Plan Renfe han modificado la fisonomía de la ciudad no sólo estéticamente, sino también en el plano social, cultural o de ocio.

Como vemos una ciudad es una especie de organismo vivo, aunque, indudablemente, tenga un corazón de cemento. Las ciudades han ido creciendo, a veces, armónicamente, y otras veces, mediante grandes estertores, dejando a su paso multitud de enormes marcas o “arrugas”. Nuestra anciana ciudad presenta esas “arrugas” de norte a sur, aunque tiene la piel más tersa de este a oeste. Sus calles podrían presentarse como anillos de crecimiento de un tronco; anillos tremendamente irregulares en el casco viejo, y ortogonales en los nuevos barrios.











Ruinas romanas del Palacio del Emperador Maximiniano en Cercadillas (Córdoba).



Como dice la canción escrita por Sabina, la ciudad, por definición, crece de espaldas al suelo, a veces, de forma controlada, y otras sin control. Frente a ese tropismo se oponen sus raíces, que no sólo la atan a un pasado que, a veces, aflora en forma de yacimiento arqueológico, - verdadero quebradero de cabeza de muchos constructores, promotores y propietarios -, sino que horada el suelo en forma de complejas redes de cables, alcantarillado o tuberías.
Como sabemos para que una ciudad sea considerada así nos basábamos en diversos criterios. Unos más o menos objetivos, como el cuantitativo, el laboral y funcional, y otros matizables los correspondientes a la morfología y la ocupación del espacio,






Imagen antigua de la Avenida de América en Córdoba.



El aspecto y la extensión se manifiesta de forma intensa, tanto por su la altura de sus edificios, como extensa, dadas las distancias que necesitamos recorren para cruzarla de lado a lado. Por último, el criterio sociológico, es, posiblemente, el más humanista de todos- o el más deshumanizado-, dependiendo de cómo lo apreciemos. Y a las pruebas me remito: ¿seríamos capaces de dar nombres a nuestros vecinos?, ¿compartimos con ellos, además de un respetuoso saludo, algo más.? Eso, en un pueblo, es inconcebible, pero vivimos en una ciudad, y en las ciudades el anonimato es tanto un defecto como una virtud. Como dirían los ingleses: We live in a town. Claro que esto último entronca con otro de los chistes de mi amigo.




El otro chiste, de los muchos que me contó Juami, se centraba en un pueblo de Guipúzcoa -el que tiene el término municipal más largo de la provincia y lugar ideal para senderismo y para aprender euskera - con el que se hacía un juego de palabras. El pueblo del que hablaba era Ataun, pero que suena en inglés como el término ciudad, en abstracto. Y el supuesto chiste dice lo siguiente (leed la imagen):

Un ataunarra (una persona natural de Ataun) está de vacaciones en Londres y en un pub conoce a una inglesa. Y ésta tras saludarle le pregunta :
- Where do you live?
- I live in Ataun – dice el guipuzcoano-.
- Yes, but, which town?




Sí, este es el chiste. Os puede parecer lamentable, ya que es, como habeis visto, un poco naïf, lo sé, pero no sólo me viene como anillo al dedo para este tema sino que, además, reconozco que me hizo gracia.




Finally, I must say that Ataun isn’ t a town. It´s a village, the longest village of Guipúzcoa.



¿Qué cambios ha sufrido Córdoba como ciudad en estos últimos veinte años, del año 1992 hasta hoy? Buscad información y/o preguntad a vuestros familiares cercanos

miércoles, 15 de febrero de 2012

Buscando ciudades (segunda parte)






Me encuentro hoy en una ciudad muy agradable para su visita.Con un casco histórico no muy grande, pero muy bello y en la que los edificios más representativos están hechos en granito y con muchos soportales que responden al clima dominante. Se trata de una ciudad básicamente con una función administrativa, en la que el papel del resto del sector de servicios es importante. El turismo le proporciona parte de sus ingresos igualmente. Su nombre deriva del latín ya que un puente viejo permitía cruzar el río que la separa de otro municipio, convertido éste en una expansión natural de la primera, además de ser su área industrial. Hoy un enorme puente con tirantes une ambas localidades. Tuvo en su momento un puerto de enorme importancia, pero éste fue a menos conforme el río perdía calado. Está asentada en una loma rocosa relativamente aplanada por la erosión , aunque no de mucha altura. Ello hace que las únicas calles algo empinadas sean las que bajan a la zona del río y su desembocadura. Este emplazamiento estratégico será defendido además por una muralla, hoy en parte desaparecida. A pesar de su reducido tamaño, la ciudad cuenta con un gran número de barrios. En el más antiguo de ellos, una iglesia con planta en forma de concha o vieira da nombre a la patrona de la ciudad de esta bonita, educada y amable ciudad. Como sus habitantes.

lunes, 13 de febrero de 2012

Buscando ciudades (primera parte)


Mirad, la imagen corresponde con una ciudad, pues cumple la totalidad de requisitos que nosotros hemos visto como criterio para catalogar una ciudad como tal. Gran parte de ella corresponde con un trazado originado procedente e inalterado desde la Edad Media. Dicho trazado urbano es predominantemente lineal y alargado. Como se aprecia en la imagen existen varios edificios significativos comunes a este tipo de ciudades que tuvieron un enorme peso histórica en época medieval.
Como apreciamos gran parte de la ciudad se encuentra rodeada por una muralla. El emplazamiento de la ciudad, como se observa, está condicionada por una pequeña meseta montañosa que sirve de cimiento a la ciudad , y por un río que limita su disposición hacia el sur. En cuanto a su situación la podemos calificar como secundaria , pues depende de otras entidades municipales principales.
¿De qué ciudad hablamos? ¿ Qué río es el que condiciona la ciudad? ¿Cuáles son los edificios singulares que destacan? ¿Cuál es su situación con respecto a otras ciudades?

domingo, 12 de febrero de 2012

Arbitrarios o Arbistristas


Algunos amigos y conocidos cuando hablan conmigo de la ciudad en la que vivo, me presentan Córdoba, como una ciudad de progreso. A ellos se les llena la boca cuando, incluso, la califican de progresista. Y yo siempre les pregunto ¿progresista, en base a qué? ¿En base a creer en el futuro, o en base a vivir evocando el pasado?. En Córdoba, a la hora de la verdad, nos atamos a lo antiguo, que - entiendo yo - es una idea contraria al progreso. Es la antigua dialéctica de “Lo viejo y lo nuevo” que tan bien llevó al cine Serguei Eisenstein y, sobre todo, reflejó su fotógrafo Edouard Tissé.
¿A qué viene esto? Pues viene a una duda planteada el pasado año en la clase de Geografía Urbana con respecto a las alturas de los edificios cordobeses y su limitación en la ciudad de Córdoba. Cuando hablamos de ello en clase, un alumno indicó que esa idea de limitar en función del pasado podría estar lastrando el desarrollo presente e incluso el futuro de la ciudad. Y me puso como ejemplo una torre de considerable altura que se iba a construir en la ciudad, y que, finalmente, fue sustituido por un hotel, conocido popularmente por el “oxidao”.

Y en el fondo tenía razón. Y para ello les puse un ejemplo de la polémica que hubo en esta ciudad a finales de los años ochenta con respecto a un puente que habría de levantarse para cruzar el Guadalquivir a la altura del barrio de Miraflores. Sería el tercer puente de la ciudad, tras el Romano y el de San Rafael. La ciudad lo necesitaba, pues literalmente, se ahogaba. Para la ejecución del mismo se presentaron varios proyectos, y quien finalmente ganó el concurso de ideas fue el diseñado por el arquitecto valenciano Santiago Calatrava. Y es en este momento en el que aparecen esos "progresistas" que , arbitrariamente, y alegando un inconveniente estético se negaron a la construcción de ese puente en ese lugar. Para el arbitrio de estos "expertos" , el nuevo puente seleccionado afearía la Mezquita y el Puente Romano. Esos mismas personas son las que , arbitrariamente, critican a los demás en base a lo que escuchan, que jamás se basan en documentos, que parecen tener más catadura moral que el resto. Esas son las personas que siempre están en posesión de la verdad. Esos arbitrarios que, como buenos cordobeses y cordobesas, son senequistas; por lo que no hablan, sentencian. Ellos, los arbitrarios , dijeron que no, y como lo decían los arbitrarios, el ayuntamiento les escuchó y en su lugar aprobaron , finalmente, levantar otro puente, para que de esta manera la mezquita y el casco viejo quedara bonito. Indicar que en vez del puente proyectado por Calatrava, se diseñó otro al que hoy los cordobeses llamamos el “oxidao”.

Señalar que, como vemos, en Córdoba las ideas - al igual que los edificios - se oxidan, ya sea por dejadez, por abandono , por arbitrio o por soberbía.
Si seguimos con la historia del puente debemos comentar que más tarde unos soñadores extremeños aceptaron el proyecto de Calatrava y ejecutaron la obra en Mérida, ciudad en la que se colocó junto a un bellísimo Puente Romano de 60 arcos.

Conclusión a la que puedo llegar: cuando ganan los arbitrarios lo que triunfa es añejo y esto se oxida. Personalmente reconozco que no soporto ese espíritu de los arbitrarios, que lo creen saber todo. No aguanto su arbitrariedad, en este caso la vida entendida como verdad absoluta , condenando lo que no es propuesto por ellos, o simplemente lo que a ellos no les parece bien. Me caen mejor los arbitristas. ¿Qué quiénes fueron los arbitristas? Unos señores que representaron a las grandes soñadores de la España del siglo XVII. Frente a la crisis política y económica que por entonces vivía España, los arbitristas presentaban ideas, hacían propuestas, muchas de ellas imposibles o difícles de realizar, con las que pretendían buscar soluciones a los problemas reales de la sociedad española. Los arbitrarios, pienso, sólo los crean.
Para acabar la historia diré que el puente diseñado por Santiago Calatrava recibirá dos años más tarde de su rechazo en Córdoba, en 1991, el Premio Internacional de Diseño. Lo dicho: prefiero ser arbitrista que actuar un arbitrario.

jueves, 9 de febrero de 2012

Sobre las colinas y más allá

Esta entrada, la última relacionada con el proceso migratorio, ha tenido diversos nombres. Se podía haber llamado como aquella canción de Siniestro Total "¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?", aunque reconozco que el título que le iba a poner en otro momento era el “Todos somos emigrantes”. Pero claro, así se titulaba un blog que se centraba en el proceso migratorio y que encontré mientras redactaba la entrada, así que desistí. La verdad es que el título era muy apropiado pues es absolutamente cierto que casi todos los españoles y no españoles somos hijos, nietos o bisnietos de personas que en un momento dado nacieron en un lugar y acabaron buscando su oportunidad en otro. Emigrar o inmigrar, is that the question?


¿Qué hemos sido? Un pueblo de emigrantes. ¿Qué somos? Una sociedad que recibe inmigrantes. ¿A qué aspiramos todos? A vivir lo mejor posible. ¿Ha habido trabajo para todos? Lo ha habido ¿Hay trabajos para todos? Esa respuesta es complicada, la daremos a la salida de la crisis, en el año...Bueno, más vale no pensarlo.
Si tiramos del hilo de nuestro pasado descubriríamos que tras nuestras espaldas existen acentos, paisajes o lugares que hoy quedan en el recuerdo familiar. Allí, en el punto de partida, dejamos parientes sobre las colinas y más allá*, que hoy son sujetos de alguna conversación, principalmente referida a lo que ya no es o no existe.
Emigrantes o inmigrantes somos todos, ya que como descendientes de emigrantes no podemos dejar de sentir cierta familiaridad o solidaridad con aquellos que hoy están en nuestras ciudades y que proceden de otros lugares.
Como descendientes de emigrantes que somos, deberíamos sentir lo que ellos - actuales emigrantes o inmigrantes - pueden sentir. Posiblemente han tenido esa misma sensación de soledad o de abandono al dejar el pueblo que sintieron nuestros mayores. Más tarde, en ellos floreció una sensación de ilusión al bajarse del coche, del autobús o del tren, la que se siente al llegar por primera vez a un lugar que puede ser el definitivo, o no. Tras esto, la angustia al comprender que lo que esperabas no se cumple, o que tarda más de lo esperado.


La gran patera de España: el aeropuerto de Barajas, principal lugar de entrada de inmigrantes al país.
Supongo que también tiene que ser una sensación extraña el hecho de empezar a sentir como bajo tus pies van creciendo raíces que te fijarán de forma definitiva a ese nuevo lugar. Si yo fuese hijo, nieto, o bisnieto de emigrantes - que lo soy- tendría que ser un poco emigrante…o inmigrante, porque hundiría mis raíces en muchos lugares dispersos. Emigrantes o inmigrantes somos todos porque posiblemente lo fuimos en el pasado familiar, porque lo seguimos siendo, o porque nuestros hijos a lo mejor (…o a lo peor) lo serán.
* El título de esta entrada está dedicado al magnífico guitarrista Gary Moore fallecido hace un año.(6-02-2011). Así se titulaba una de sus canciones.


miércoles, 8 de febrero de 2012

Spain is Jauja


Hace unos meses vi un programa de canal sur. Es raro, pues lo único decente que allí se ve, desde mi punto de vista, son los partidos del Córdoba, por cierto, pocos. Aparte de la copla, los informativos ¿?, Gol a gol, alguna película sin publicidad, Juan y medio, y los partidos del Unicaja, el canal no da mucho más de sí. Ni la Banda es lo que era. Sin embargo, el programa que vi me gustó y se llamaba 75 minutos. Ya he visto algunos y no están mal.

En este caso, el programa al que me refiero, se centraba en la presencia de extranjeros, principalmente comunitarios, en las provincias andaluzas. Intentaban reflejar su día a día y sobre todo explicar el por qué habían elegido nuestra comunidad. Es siempre grato escuchar hablar bien de tu tierra. A mí me encantó ver a una familia china de Sevilla con nuestro acento o como un grupo de jubilados alemanes resaltaban las bondades de Andalucía. No obstante, algunas informaciones o imágenes me resultaron curiosas. Por ejemplo, el grado de integración de los alemanes era mínimo, apenas hablaban español. Y un dato: eran en su mayor parte jubilados que viven fe forma más menos estable en la costa de Torrox (Málaga).
Este fenómeno de la llegada masiva de jubilados extranjeros a las costas españolas, no como turistas accidentales buscando sol y playa y precios asequibles, sino fundamentalmente para asentarse y fijar su lugar de residencia de modo permanente está cada vez más generalizado en todo el territorio español. En efecto, desde hace aproximadamente una década, playas y municipios de la zona del Levante español, especialmente Alicante, así como de Málaga, presentan en su fisonomía habitual miles de residentes jubilados mayores de 65 años, de origen extranjero, que habitan en ellos. Esto se repite en Baleares y Canarias.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) más de 155.000 inmigrantes mayores aparecían empadronados en algún municipio español en 2004, como vecinos de pleno derecho, aunque la cifra en los últimos años va en aumento. El 71% procede de algún estado de la Unión Europea.

Alicante es la provincia con mayor presencia de este colectivo de inmigrantes (un 32% del total), seguido de Málaga (15%). A continuación se sitúan los municipios de Santa Cruz de Tenerife, Baleares y Las Palmas. Por origen, uno de cada cuatro es de nacionalidad británica y el 17,7% alemana, seguidos a bastante distancia de jubilados de Francia, Bélgica y Holanda. En estas provincias los residentes jubilados extranjeros suponen una colectividad muy importante. Por ejemplo, en Alicante, ya son más del 18% de todos los mayores de la provincia, y en Málaga y Canarias, uno de cada diez.
Y en alguno de los municipios, la proporción resulta todavía mucho más llamativa, pues en localidades alicantinas como Calpe, Alfaz de Pi, La Nucia y Teleulada, cuatro de cada cinco ancianos han nacido fuera de nuestro país.
Los extranjeros suelen agruparse por nacionalidades dentro de cada lugar. Por ejemplo, dentro de Alicante, los británicos se asientan en Calpe. Jávea y Torrevieja, mientras que los alemanes prefieren fijar su residencia en Altea, Denia o La Nucia. Británicos han comprado viviendas en Iznájar (Córdoba). En localidades de Alicante, existen auténticas colonias de personas procedentes de Noruega.
Por lo que se ve, cada vez son más los extranjeros europeos, y no digamos asiáticos (japoneses y chinos principalmente) que deciden fijar su residencia permanente en nuestras costas levantinas y en las costas de los dos archipiélagos de Canarias y Baleares, lo que tiene importantes consecuencias fiscales, políticas, sociales, de seguridad social, comerciales y de ocupación del ocio y tiempo libre.
Hubo un momento que me llamó la atención sobremanera. El reportero le preguntó a una jubilada alemana si con la pensión que recibía del Gobierno alemán podía vivir cómodamente en España. La venerable anciana contestó a modo de queja que al estar fuera de su país recibía sólo un tercio de la pensión que recibiría si estuviera domiciliada en Alemania. ¿Me puede decir la cuantía? preguntó el animoso reportero. Ella contestó que algo más de mil euros, pero que prefería vivir aquí, ya que España era más barata, los servicios eran buenos, y que en Andalucía se vivía mejor. Lo dicho, Spain is Jauja, o como diría la jubilada Spanien ist Jauja.


PD: Raúl cuando hablamos de Jauja nos referimos a un lugar o situación ideales , no a esa aldea del Sur de Córdoba, ni a esa provincia de Perú, célebre por su buen clima y su riqueza