viernes, 23 de marzo de 2012

Agricultura y agua


Imagen de un filete, 7000 litros de agua para producirlo - banco de imágenes ITE




En esta semana he leído un artículo, yo creo que en el diario “El Mundo”, aunque también podría ser del diario “El País”, en que se reflexionaba sobre el papel del agua en nuestra sociedad en el "Día Mundial del Agua". Lo he adaptado como he podido copiando gran parte del mismo. En dicho artículo se nos presenta como hace falta entre 1.000 y 3.000 litros de agua para producir un kilo de arroz, o 7.000 litros para un filete de ternera.
Todas las actividades humanas utilizan agua: para beber, cocinar, lavar, pero sobre todo, para la producción de papel, ropa o alimentos. La cantidad de este líquido que hace falta para que crezca un cereal, fabricar un zapato o alimentar a una vaca es lo que se conoce como huella hídrica de los productos. La de la comida se lleva el 70% del agua que se gasta a nivel mundial, la industria el 22% y el consumo humano el 8%,
Normalmente las campañas de sensibilización sobre el desperdicio de agua suele tener una respuesta positiva por parte de los ciudadanos que se traduce en ahorro. Pero los problemas de escasez de agua están unidos también al derroche de alimentos. Cada europeo tira al año 179 kilogramos de comida, según un informe del Parlamento Europeo. Esto significa que el agua necesaria para su producción también acaba en el cubo de la basura.
Este artículo es una llamada a la reflexión y a la reducción del desperdicio de alimentos –el 30% no llega a ser consumido a nivel mundial- y aboga por una agricultura sostenible de mejor calidad y con menos agua.







Huertos familiares en la ribera de un río en Las Hurdes (Cáceres) - banco imágenes ITE


En España el 80% del agua lo consume la agricultura, y actualmente hay 3,4 millones de hectáreas de cultivos de regadío, que habría que reducir a 3 millones, eso daría para comer y seguir exportando.
Pedro Arrojo, profesor en la universidad de Zaragoza, cuya investigación se centra en la economía del agua, apunta que “hay que regar menos pero mejor”. Para ello propone sistemas más eficientes como el goteo o la aspersión frente a la inundación, y sobre todo, una modernización en la fórmula para llevar el agua a los campos: “hacer pequeñas presas cerca de los regantes y fuera de los cauces para no romper el tránsito fluvial”. Arrojo asegura que en todo el mundo se han regado más terrenos de los que se debería. Pone de ejemplo Murcia, donde” se han cultivado lechugas en terrenos salobres. Esa tierra acabará desertificándose”. “Hemos regado cosechas desastrosas solo por recibir ayudas de la Unión Europea”, denuncia el profesor. Todo esto se traduce en el desperdicio de agua y la destrucción de los ríos


El problema de la escasez se ha agudizado con el progreso del siglo XX, y aún más en el XXI. La modernización se bebe los ríos.






Riego por goteo - banco de imágenes ITE

jueves, 22 de marzo de 2012

La nueva PAC y el estrés avícola

Bruselas, la capital de la UE, está concienciándose del problema de la sequía que sufre los países ibéricos. Tanto España como Portugal han solicitado a la UE el adelanto a octubre del pago que reciben tanto los agricultores españoles como los portugueses procedentes de la PAC.



El comisario de Agricultura, Dacian Ciolos, se ha mostrado dispuesto este martes 22 de marzo, tras la reunión del Consejo de Agricultura de los 27 países miembros de la UE, a adelantar el pago de parte las ayudas directas de la Política Agraria Común (PAC) y flexibilizar la concesión de otros apoyos a la ganadería para paliar los efectos de la sequía "si la situación lo justifica" . En todo caso Bruselas examinará "caso por caso" las peticiones de los Estados miembros afectados por la sequía y "dará una respuesta" lo antes posible. El objetivo es recibir unos 5.000 millones de euros en ayudas antes de diciembre, que es cuando se conceden cada año.
Con este movimiento, España se ha sumado a Portugal. Otros siete países han respaldado la iniciativa, incluido Francia, Italia, Grecia, Chipre, Hungría, Rumanía y Eslovenia.



La Política Agrícola Común (PAC) es una de las políticas más importantes y uno de los elementos esenciales del sistema institucional de la Unión Europea (UE). La PAC gestiona las subvenciones que se dan a la producción agrícola en la Unión Europea. Su objetivo es apoyar la renta de los agricultores, al tiempo que los anima a conseguir los productos de alta calidad que exige el mercado y a buscar nuevas oportunidades de desarrollo, como son las fuentes de energía renovables, en armonía con el medio ambiente
Una nueva reforma de la PAC se está gestando a día de hoy, ya que la actual finaliza en 2013. La posición de la PAC en los nuevos presupuestos deberá ser redefinida para el período 2014-2020 y destinada a favorecer el crecimiento económico de la UE en la próxima década.



La reciente crisis económica ha golpeado de lleno al sector agrícola, afectado por una excesiva variabilidad de los precios y una constante disminución de su renta en términos reales. Como consecuencia, los agricultores europeos deben asegurar la seguridad alimentaria bajo una creciente presión competitiva y debiendo cumplir con elevados estándares. Los retos medioambientales y climáticos son también evidentes.

Un ejemplo de ello lo tenemos en las explotaciones avícolas. La preocupación por el estado de las aves, especialmente de las gallinas ponedoras, ha provocado el aumento de sus jaulas. Pero eso, a su vez, ha reducido el número de aves por jaula, y ,por ende, por explotación avícola. Este,igualmente, ha provocado una reducción del número de huevos por explotación. El resultado final es nada más y nada menos que un encarecimiento progresivo del precio de este alimento básico. En definitiva, las gallinas están menos estresadas, mientras que nosotros lo estamos un poquito más, ya que la compra nos sale cada día más cara. A lo peor volvemos a esa histórica y machista frase: "Cuando seas padre comerás huevos".

miércoles, 21 de marzo de 2012

Pedid tierra y libertad


Porcentaje de la superficie ocupada por latifundios de más de 250 hectáreas- sacado del blog de jcdonceld



No sé a vosotros, pero a mí el himno de Andalucía me emociona. La música está inspirada en el Santo Dios, un canto religioso popular que los campesinos y jornaleros de algunas comarcas andaluzas cantaban durante la siega. Blas Infante conoció este cántico siendo notario en el pueblo sevillano de Cantillana donde se interpretaba como canto de rogativas. Blas Infante puso este canto en conocimiento del Maestro Castillo, quien adaptó y armonizó la melodía. La letra del himno dice en una de sus estrofas “Pedid tierra y libertad”. Con ello Blas Infante realizaba una llamada a los campesinos andaluces para que se movilizaran y solicitaran, mediante un proceso de reforma agraria y con un estatuto de autonomía política para Andalucía, un reparto más justo de la tierra que, para aquellos años, 1936, estaba en posesión de muy pocas manos.
El himno de Andalucía fue públicamente presentado el 10 de julio de 1936 e interpretado por la Banda Municipal de Sevilla, bajo la dirección de José del Castillo. El concierto se celebró en la sevillana Alameda de Hércules.
La tierra, como hemos presentado en clase, era uno de los elementos clave en la deseada modernización de España. Estaba reivindicada para su mejora desde los inicios del siglo XX, solicitada desde el regeneracionismo. El intento de reforma agraria llevado a cabo en los momentos iniciales de la segunda república española (1932) acabó en un estrepitoso fracaso. Las razones que se alegaron en 1932 para dicha reforma se centraban en que España seguía siendo un país de base agrícola y que presentaba un bajo rendimiento por hectárea; igualmente tenía mucho peso la existencia de un alto número de personas vinculadas con el campo y de ellas la mayoría eran jornaleros, es decir, personas que trabajaban cuando podían unas tierras que no eran suyas; por último, la reforma se planteó en relación con una estructura latifundista de la propiedad visible en gran parte de las tierras del sur de España. Las tierras que se iban a expropiar estaban en posesión de muy pocas familias, especialmente de las grandes familias nobiliarias de España.
En 1977, la cuarta parte de las tierras andaluzas estaban agrupadas en 229 cortijos, con más de 2.500 hectáreas cada uno. Al mismo tiempo, y como triste contraposición con lo anterior, había 279.120 fincas con menos de cinco hectáreas. (INE. Anuario 1977. Páginas 529-553). Cinco grandes dinastías nobilarias eran las propietarias de gran parte de las fincas andaluzas: en concreto estaban en manos de los Ducados de Medinaceli, Medina Sidonia, Arcos, Osuna e Infantado. Las provincias controladas eran Almería, Granada, Málaga, Cádiz y Sevilla. Además de estas familias había otras.
Entre los grandes poseedores de entonces - y también de ahora - se encontraba igualmente las explotaciones de la familia Alba. La superficie total de su imperio agrario alcanza en la actualidad las 34.000 hectáreas, repartidas principalmente en las provincias de Salamanca, Sevilla, Ávila y Córdoba, así con en otras provincias. A día de hoy los terrenos que la casa ha destinado a la explotación agrícola están administrados por sociedades de las que son accionistas los miembros de la familia, destacando Euroexplotaciones Agrarias S. A., Eurotécnica Agraria S. A. e Inversiones Princesa, todas domiciliadas en el Palacio de Liria. Por concepto de cultivos, las sociedades reciben subvenciones por parte de la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea . Entre 2001 y 2002 las explotaciones agrarias de los Alba recibieron ayudas de la UE por un importe total de 1,8 millones de euros. Actualmente la Casa de Alba recibe una subvención por parte de la UE de 3 millones de euros anuales.
Hay que reconocer que la familia Alba ha sufrido la expropiación de alguna de sus propiedades principalmente en Extremadura, recibiendo por ello casi dos millones y medio de euros en concepto de indemnización.



En febrero de 2006 la Junta de Andalucía, presidida por Manuel Chaves, nombraba a la duquesa de Alba hija predilecta de Andalucía. Lógicamente, la decisión generó su polémica y una multitud de jornaleros del SOC (sindicatos de obreros de campo) protestaron ante la presidencia de la Junta.







¡Qué lejos quedaban las estrofas de Blas Infante! y, sinceramente, creo que no debemos de olvidar el himno: ¡Andaluces levantaos!, ¡Pedid tierra y libertad! Sea por Andalucía libre, España y la humanidad.

martes, 20 de marzo de 2012

Toma tomate


Buscando un tema para escribir en este blog de Geografía he descubierto un artículo publicado en agosto de 2009 en el diario “El País” que afirmaba algo que firmamos todos los que tenemos un mínimo sentido del gusto, sobre todo a la hora de comer. He adaptado el artículo firmado por Carmen Morán a nuestra entrada.
Los tomates que comemos la mayoría del año no saben nada. Las lechugas, esas cosas verdes envueltas en plástico, tampoco. En los países más avanzados se come a la carta todo el año, incluso hay quien presume de llevar una dieta saludable porque la basa en verduras, frutas, legumbres. ¿Es necesario que las hortalizas no sepan a nada? Pero, con la pérdida del sabor, ¿no se habrán ido también los nutrientes?
Un estudio presentado por la Agencia de Seguridad Alimentaria (FSA, en sus siglas inglesas), en agosto de 2009 sostenía que no hay diferencias significativas entre los alimentos orgánicos (ecológicos) y los de la agricultura convencional. Estos últimos son los que se ven en cualquier mercado urbano, procedentes de explotaciones agrícolas intensivas, con su calendario fitosanitario en orden. Estamos ante un modelo productivo y comercial que permite comer tomates todo el año, por ejemplo.
Incluso los ecologistas pueden admitir que dos naranjas, una convencional y otra ecológica podrían tener similares nutrientes. Sin embargo, los ecologistas opinan que la clave y la diferencia no está en los nutrientes, sino en los residuos químicos presentes en los alimentos que han sido tratados con fitosanitarios; así como en el uso abusivo que esquilma los suelos fértiles y los transportes a grandes distancias.

María Dolores Raigón catedrática de Edafología y Química Agrícola en la Universidad Politécnica de Valencia afirma que en las claves en el análisis de las frutas y verduras están "en el estudio de su cantidad de potasio, de hierro, de calcio, y en las vitaminas". Con respecto a la agricultura ecológica las mayores diferencias se encuentran en las sustancias antioxidantes, "sobre todo en los polifenoles" que son elementos "son más que recomendables para la salud". Según ella, la planta genera polifenoles como un mecanismo de defensa, cuando se ve sometida a cierto estrés. Este estrés puede deberse a la falta de agua en algún momento, por ejemplo, "o un simple insecto que merodee por allí". Pero si esa misma planta se cría como flor de invernadero, con todos los cuidados, no desarrolla defensas y, por tanto, ni hablar de polifenoles, que son los que contribuyen a "retrasar el proceso de oxidación y prevenir enfermedades".

Hace 10.000 años, cuando el hombre abandonó su nomadismo recolector y pasó a vivir de la agricultura, dio inicio la domesticación de las plantas. Su selección, totalmente acientífica y basada en la observación, apartando los mejores higos, las calabazas más gordas y las espigas más vistosas, ha supuesto una enorme manipulación genética natural que ha conseguido, por ejemplo, que ciertas hortalizas se desprendan de su lado más amargo o incluso venenoso. Hasta hoy. Pero en todos esos siglos, las frutas no perdieron su sabor. ¿Qué ha pasado en las últimas décadas?
En la respuesta a la pérdida del gusto en frutas y verduras esta en el enorme cambio social vivido en la agricultura. La población que antes fue rural crece ahora en las ciudades y ya no hay huertas en los pueblos ni gente que se dedique a ellas. Las explotaciones son intensivas, destinadas a una producción de alta eficacia que satisfaga cientos de bocas que quieren sano, sobre todo en los países desarrollados.
Sin embargo, los ecologistas, apuestan por cambiar los hábitos de consumo y ponen la mirada en una producción más local y de temporada con la que, dicen, se ganará en sabor y en salud afirmando que "los nutrientes básicos sufren con el tiempo. Antes llegaban los productos de la huerta al mercado más cercano en poco tiempo, con una maduración completa, para ser consumidos de inmediato"
La recolección prematura, para que el fruto llegue presentable a los mercados después de un largo transporte interrumpe el ciclo de la planta; lo que no haya sintetizado en el suelo ya no lo hará", explica María Dolores Raigón. A eso hay que añadir las cámaras frigoríficas para prolongar la comercialización. "Las vitaminas no se sintetizan en las cámaras", asegura la científica. Junto a esa recolección prematura, Raigón cita otros dos factores que, a su juicio, influyen en la pérdida de nutrientes: la sustitución de variedades locales por otras y la pérdida del suelo, por agotamiento o porque las huertas han sucumbido ante la extensión de la superficie urbanizada. Los grave es que las huertas se encontraban en terrenos llanos cercanos a las ciudades y muy fértiles, porque allí quedaba depositado lo mejor de las erosiones", añade Raigón. "Si un suelo carece de un mineral, por más fertilizante que se le añada, el equilibrio está roto, nunca será el mismo para la planta. Y no hay alimentos de calidad sin suelos de calidad", no se cansa de decir la catedrática. Pensemos en nuestra ciudad, las huertas del Figueroa están hoy bajo los solares construidos de Arroyo del Moro. Este mismo es visible en la zona de Poniente, de Santuario o de la Fuensanta.
Pero, claro, todo lo que tiene que ver con lo sostenible y lo ecológico, presenta muchos vértices a los que atender. "Con la agricultura ecológica la producción puede ser entre un 25% y un 50% menor que con la convencional. Y todo dependerá del estiércol vegetal. Cuántas vacas se necesitan para abonar eso. Y cuántas hectáreas para dar de comer a esas vacas", plantea Carlos Vicente, portavoz de la multinacional Monsanto. Desde Monsanto alega que toda producción agrícola local y sostenible debe ser comercial, no sólo de subsistencia; debe proporcionar dinero, y por tanto, implica inversión en maquinaria, en tecnología y proporcione bienestar social; y debe utilizar la menor superficie posible para la mayor recolección.
Es cierto, pero la mitad del año, los tomates, las lechugas o los pepinos no saben a nada.

sábado, 17 de marzo de 2012

A gusto de todos


Mapa de la agricultura en España- imagen del banco de recursos del ITE

Es el final de un refrán. El refrán completo sería "Nunca lleve a gusto de todos". Claro que este año no llueve a gusto de nadie, ya que simplemente y hasta la fecha no llueve.
Ya hemos visto la importancia de los elementos físicos en la agricultura. Sabemos que el relieve, los suelos y el clima condicionan notablemente la producción agraria. Pues bien, el papel de la lluvia de su presencia en exceso o de su ausencia condiciona tremendamente, a pesar de que el regadío y los soluciones que busca el ser humanos es asombrosa en ocasiones. Pero en un país como el nuestro la sequía, es la sequía y el campo la sufre, u mucho.
Los técnicos de una importante asociación ganadera de gran peso en toda España han advertido esta semana y refiriéndose en concreto a Castilla – León que la 'situación – de sequía- es preocupante para el cereal de secano en su comunidad y especialmente crítica para la cebada, incertidumbre para los cultivos de regadío, y problemas muy graves para la ganadería, sobre todo para la de extensivo.
A la espera de unas lluvias que se llevan resistiendo desde el otoño, estas son las consecuencias de los meses sin apenas agua que soporta el campo de esta Comunidad Autónoma y, en realidad, de todo el país. La lluvia caída este pasado viernes sólo ha servido para 'quitar el polvo' superfluo de las tierras, ya que se necesitaría que lloviese mucho más para que el agua filtrara y ayudara a salir adelante los cultivos, ya muy retrasados respecto a lo habitual.


Campo de cebada a medio cosecha - imagen del banco de recursos del ITE

Según datos de la Agencia Estatal de Meteorología, en los meses de diciembre, enero y febrero se registró un 75% menos de la pluviometría media en casi todo el país. Es decir, el campo no recibió aportes directos de agua durante el invierno. Y la situación también es preocupante en los embalses, puesto que en estas fechas que deberían estar en su máximo apogeo registran el 50% de su capacidad, un 25% menos de agua embalsada sobre la media de las 10 últimas campañas.
Dado que no existen garantías de que las lluvias de primavera ayuden a parar el déficit hídrico del invierno, los agricultores de esta asociación y en esa comunidad se preguntan si contarán con el suficiente agua para garantizar la viabilidad de sus cultivos, y están esperando hasta el último momento para determinar sus siembras de primavera, como la remolacha, patata o girasol.
Si en estas próximas semanas de marzo y abril no llueve, los estragos en la agricultura serán inevitables y muy graves. La situación en los cultivos de secano sembrados en otoño es de 'máxima preocupación' para las cerca de 950.000 hectáreas de cebada sembrada en Castilla y León, que han tenido un crecimiento escaso y deficiente y un desarrollo raquítico. La situación del trigo (750.000 ha), de la avena (120.000) y del centeno (100.000) han avanzado, en su opinión, pero también con resultados muy pobres'.
Atendiendo al territorio, los problemas son aún 'más graves' en las provincias del sur de la Comunidad, sobre todo en las áreas con terrenos arenosos que apenas retienen el agua.
El informe de esta organización agraria, Asaja, dedica una atención especial ganadería. La falta de agua ha afectado especialmente a cerca de dos millones de hectáreas de Castilla y León (1.250.000 dedicadas netamente a pastos y 750.000 ha. forrajeras).

Rebaño de ovejas de raza churra- imagen del banco de recursos del ITE

La ausencia de precipitaciones y los fuertes fríos especialmente de febrero han abrasado la escasa vegetación existente y obliga a alimentar al ganado con piensos y suplementos más caros. Este incremento de costes perjudica a toda la ganadería, pero aún más a la de extensivo, sea de vacuno, caprino, caballar u ovino.


Raicilla para alimentación animal- imagen del banco de recursos del ITE

Para Asaja, 'la sequía es un problema de enorme magnitud agraria, económica y social, que debe ser considerado una cuestión de Estado'.
Esta organización agraria se pregunta igualmente por otras cuestiones de importancia como son los el sistema de seguros agrarios, el posible adelanto del cobro de la PAC al sector, 'muy necesitado de financiación', los préstamos a los ganaderos, a través de créditos preferenciales para la compra de piensos, paja etc. También pidió la exención de cuotas de la Confederación Hidrográfica del Duero por las amortizaciones de riegos, tasas, etc. en la superficie que esta campaña no pueda ejercer su derecho al uso del riego, así como unos precios dignos para los productos agrarios y ganaderos.


Como vemos este año no llueve a gusto de nadie, simplemente no llueve. ¿Cómo se puede solucionar el tema de la falta de agua por precipitaciones? ¿Qué ventajas e inconvenientes tiene el uso de esas soluciones? ¿Qué problemas plantean los agricultores castellano leoneses? ¿Por qué son graves?

viernes, 16 de marzo de 2012

Alimentación y dinero

Tomatera durante el riego - Banco de imágenes ITE.


La verdura es uno de los grandes pilares de la dieta mediterránea. Todas las zonas ribereñas de los cursos medios y bajos de los ríos españoles son muy áreas propicias para el desarrollo de esta producción en especial, y de la agricultura en general. Con todo las zonas más productivas de España en este sector se sitúan en el área levantina, en la región de Murcia, en la provincia de Almería, así como en la ribera del Ebro, con especial incidencia en La Rioja, Navarra y Aragón. La agricultura en estos lugares es especialmente rentable.
La agricultura contempla todo un conjunto de técnicas y conocimientos para cultivar la tierra. Su nombre procede del latín, significando literalmente cultivo de la tierra y está formado por dos términos también latinos: “agro” campo y “cultura” ‘cultivo, crianza’. Al campo evidentemente hay que criarlo. A veces, se le cuida bien, pero en ocasiones se le maltrata.
El campo vivió una profunda transformación a finales del siglo XVIII en Gran Bretaña. Pero será a partir del siglo XX cuando los campos de los países desarrollados gracias al proceso de mecanización darán su mayor paso en los niveles de producción. El cambio ha sido tremendo: un agricultor que inicios de ese siglo podría alimentar de 2 a 5 personas, mientras que hoy, gracias a la tecnología, a los productos agroquímicos y las variedades actuales, ese mismo agricultor podría alimentar a 130 personas. Lo más llamativo es, indudablemente, el aumento de la productividad.
Cosechadora. Banco de Imágenes ITE


Este elevada productividad se ha realizada en base a lo que se conoce como agricultura industrial, una agricultura basada sobre todo en sistemas intensivos, y enfocada a producir grandes cantidades de alimentos en menos tiempo y espacio – aunque con mayor desgaste ecológico-, dirigida a mover grandes beneficios comerciales.



Frente a ella nos encontramos una agricultura ecológica, que puede recibir otros nombres como agricultura orgánica o biológica. Se trata de un sistema para cultivar una explotación agrícola autónoma basada en la utilización óptima de los recursos naturales, sin emplear productos químicos de síntesis, u organismos genéticamente modificados - transgénicos - ni abono químico ni para combatir las plagas-, logrando de esta forma obtener alimentos orgánicos a la vez que se conserva la fertilidad de la tierra y se respeta el medio ambiente. Es una apuesta a una agricultura sostenible y equilibrada.
La superficie de esta agricultura ecológica está creciendo en España. Concretamente en la provincia de Córdoba es importante en el sector del olivar, pero también en cereales, frutos secos, cítricos o viñedo. Ocupa alrededor de 114.500 hectáreas, un 20% más que en el año 2010, según publicó hace unos días en su informe la Delegación Provincial de Agricultura. En dicho informe se refleja igualmente la existencia en nuestra provincia de 1.566 operadores y 149 industrias ecológicas.
El olivar, con 22.150 hectáreas, es el cultivo con una mayor implantación siendo Córdoba la primera provincia andaluza en este cultivo, al contar con 46 almazaras reconocidas y comercializar el 75% del aceite ecológico andaluz. Tras la elevación de superficie del olivar, también destaca la ampliación de la zona de cereales, que ocupan 7.120 hectáreas (+10%).



Olivar. Banco de Imágenes del ITE

El otro aprovechamiento en el que también se mantiene Córdoba como la provincia con mayor peso en Andalucía es la ganadería vinculada a la dehesa. El número de explotaciones asciende a 648, contabilizándose en la provincia 113.350 cabezas de ganado ecológicas.


Ganado Vacuno de raza retinta en una dehesa - Banco de imágenes ITE


Solo en Andalucía la superficie de agricultura ecológica se acerca al millón de hectáreas (983.244) y hay 562.000 cabezas de ganado. Además, se contabilizan cerca de 10.000 operadores y 823 industrias. Este sector ecológico genera en Andalucía 20.000 empleos y más de 157 millones de euros de renta agraria.
Los productos etiquetados como ecológicos son evidentemente más naturales, pero también más caros. Entrando aquí en una cuestión clave para el debate ¿qué preferimos como consumidores pagar más por un producto ecológico o pagar menos por uno industrial? ¿Qué consecuencias tiene para el medioambiente el uso de la agricultura “industrial”? ¿Cuál es la mejor para responder a los mercados y a la producción alimentaria?

miércoles, 14 de marzo de 2012

El principio del fin


Nos aproximamos al final de los contenidos. Hemos superado el segundo trimestre y con esta entrada nos incorporamos a una nueva parte de la geografía: la geografía económica.
La geografía económica relaciona la actividad económica -consumo y producción- con la combinación de factores naturales y espaciales de una región o un país. Para entender las relaciones entre las actividades económicas y el espacio es necesario acudir al análisis de los sectores económicos, pues la multiplicidad de productos implica asimismo una gran diversidad en las formas de producirlos. La clasificación de los sectores económicos se ha establecido según criterios internacionales adoptados por los diferentes países. De este modo los sectores económicos se clasifican en primario, secundario y terciario.
Ya sabemos, lo hemos ido adelantando en clase que el sector terciario es hoy día el más importante por ocupación alcanzando la cifra de un 74% de la población activa en 2010.






Imagen obtenida del blog Geoperspectivas de Felix G. Chicote




El sector primario abarca todas las actividades económicas que se basan en la extracción de bienes y recursos naturales. Nosotros nos centraremos en las actividades vinculadas con el sector agrario, es decir, agricultura y ganadería, pero también en la pesca. Estas actividades se desarrollan fundamentalmente en el ámbito rural o costero y dando trabajo a cerca de un 5 % de la población activa (4'54%). Constituyen la oferta básica de recursos para las demás actividades.
También trataremos del sector secundario, un sector que incluye las actividades de transformación de bienes y recursos provenientes del medio natural. Estos procesos se desarrollan fundamentalmente en ámbitos urbanos, - un 79,01% de la población española vivía en el 2010 en este ámbito urbano- aprovechando la existencia cercana de mano de obra y de potenciales consumidores. Comprende todas las actividades económicas de un país relacionadas con la transformación de industrias de alimentos y otros tipos de bienes o mercancías. Forma parte de la actividad económica. Los distintos procesos, son cada vez más automatizados. Nosotros trabajaremos básicamente la actividad industrial y los sectores vinculados a esta actividad. Aunque curiosamente se está incluyendo últimamente en este sector secundario actividades económicas que antes se vinculaban con el terciario. Es el llamado para algunos sector cuaternario, y estaría formado por servicios altamente intelectuales tales como investigación más desarrollo (I+D), o la ampliada investigación más desarrollo más innovación (I+D+I). Tradicionalmente se le consideraba parte del sector terciario pero su importancia cada vez más creciente y diferenciada ha hecho que algunos autores aboguen por considerarlo como un sector separado y más relacionado con el secundario pues trabaja estrechamente con la industria de alta tecnología, de tecnologías de la información y las telecomunicaciones y algunas formas de investigación científica o la industria de la información.
En los temas 13 y 14 plantearemos el sector terciario. Incluye aquellas actividades cuyos productos son intangibles, pero que son sujetos de transacción económica, como las actividades bancarias, el comercio, el transporte, y el turismo entre otras. Por ser de carácter inmaterial están menos vinculadas a espacios concretos, pero es en el espacio urbano donde mejor se despliegan. Nosotros trabajaremos básicamente los transportes y el turismo.





Imagen obtenida del blog Geoperspectivas de Felix G. Chicote



En primer lugar analiza con detalle esta última gráfica y posteriormente contesta a las siguientes preguntas:¿Qué otras actividades económicas están ligadas a sector primario? ¿Qué porcentaje de población española trabaja en el secundario? ¿Dónde podemos incluir a la construcción?