domingo, 12 de febrero de 2012

Arbitrarios o Arbistristas


Algunos amigos y conocidos cuando hablan conmigo de la ciudad en la que vivo, me presentan Córdoba, como una ciudad de progreso. A ellos se les llena la boca cuando, incluso, la califican de progresista. Y yo siempre les pregunto ¿progresista, en base a qué? ¿En base a creer en el futuro, o en base a vivir evocando el pasado?. En Córdoba, a la hora de la verdad, nos atamos a lo antiguo, que - entiendo yo - es una idea contraria al progreso. Es la antigua dialéctica de “Lo viejo y lo nuevo” que tan bien llevó al cine Serguei Eisenstein y, sobre todo, reflejó su fotógrafo Edouard Tissé.
¿A qué viene esto? Pues viene a una duda planteada el pasado año en la clase de Geografía Urbana con respecto a las alturas de los edificios cordobeses y su limitación en la ciudad de Córdoba. Cuando hablamos de ello en clase, un alumno indicó que esa idea de limitar en función del pasado podría estar lastrando el desarrollo presente e incluso el futuro de la ciudad. Y me puso como ejemplo una torre de considerable altura que se iba a construir en la ciudad, y que, finalmente, fue sustituido por un hotel, conocido popularmente por el “oxidao”.

Y en el fondo tenía razón. Y para ello les puse un ejemplo de la polémica que hubo en esta ciudad a finales de los años ochenta con respecto a un puente que habría de levantarse para cruzar el Guadalquivir a la altura del barrio de Miraflores. Sería el tercer puente de la ciudad, tras el Romano y el de San Rafael. La ciudad lo necesitaba, pues literalmente, se ahogaba. Para la ejecución del mismo se presentaron varios proyectos, y quien finalmente ganó el concurso de ideas fue el diseñado por el arquitecto valenciano Santiago Calatrava. Y es en este momento en el que aparecen esos "progresistas" que , arbitrariamente, y alegando un inconveniente estético se negaron a la construcción de ese puente en ese lugar. Para el arbitrio de estos "expertos" , el nuevo puente seleccionado afearía la Mezquita y el Puente Romano. Esos mismas personas son las que , arbitrariamente, critican a los demás en base a lo que escuchan, que jamás se basan en documentos, que parecen tener más catadura moral que el resto. Esas son las personas que siempre están en posesión de la verdad. Esos arbitrarios que, como buenos cordobeses y cordobesas, son senequistas; por lo que no hablan, sentencian. Ellos, los arbitrarios , dijeron que no, y como lo decían los arbitrarios, el ayuntamiento les escuchó y en su lugar aprobaron , finalmente, levantar otro puente, para que de esta manera la mezquita y el casco viejo quedara bonito. Indicar que en vez del puente proyectado por Calatrava, se diseñó otro al que hoy los cordobeses llamamos el “oxidao”.

Señalar que, como vemos, en Córdoba las ideas - al igual que los edificios - se oxidan, ya sea por dejadez, por abandono , por arbitrio o por soberbía.
Si seguimos con la historia del puente debemos comentar que más tarde unos soñadores extremeños aceptaron el proyecto de Calatrava y ejecutaron la obra en Mérida, ciudad en la que se colocó junto a un bellísimo Puente Romano de 60 arcos.

Conclusión a la que puedo llegar: cuando ganan los arbitrarios lo que triunfa es añejo y esto se oxida. Personalmente reconozco que no soporto ese espíritu de los arbitrarios, que lo creen saber todo. No aguanto su arbitrariedad, en este caso la vida entendida como verdad absoluta , condenando lo que no es propuesto por ellos, o simplemente lo que a ellos no les parece bien. Me caen mejor los arbitristas. ¿Qué quiénes fueron los arbitristas? Unos señores que representaron a las grandes soñadores de la España del siglo XVII. Frente a la crisis política y económica que por entonces vivía España, los arbitristas presentaban ideas, hacían propuestas, muchas de ellas imposibles o difícles de realizar, con las que pretendían buscar soluciones a los problemas reales de la sociedad española. Los arbitrarios, pienso, sólo los crean.
Para acabar la historia diré que el puente diseñado por Santiago Calatrava recibirá dos años más tarde de su rechazo en Córdoba, en 1991, el Premio Internacional de Diseño. Lo dicho: prefiero ser arbitrista que actuar un arbitrario.

jueves, 9 de febrero de 2012

Sobre las colinas y más allá

Esta entrada, la última relacionada con el proceso migratorio, ha tenido diversos nombres. Se podía haber llamado como aquella canción de Siniestro Total "¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?", aunque reconozco que el título que le iba a poner en otro momento era el “Todos somos emigrantes”. Pero claro, así se titulaba un blog que se centraba en el proceso migratorio y que encontré mientras redactaba la entrada, así que desistí. La verdad es que el título era muy apropiado pues es absolutamente cierto que casi todos los españoles y no españoles somos hijos, nietos o bisnietos de personas que en un momento dado nacieron en un lugar y acabaron buscando su oportunidad en otro. Emigrar o inmigrar, is that the question?


¿Qué hemos sido? Un pueblo de emigrantes. ¿Qué somos? Una sociedad que recibe inmigrantes. ¿A qué aspiramos todos? A vivir lo mejor posible. ¿Ha habido trabajo para todos? Lo ha habido ¿Hay trabajos para todos? Esa respuesta es complicada, la daremos a la salida de la crisis, en el año...Bueno, más vale no pensarlo.
Si tiramos del hilo de nuestro pasado descubriríamos que tras nuestras espaldas existen acentos, paisajes o lugares que hoy quedan en el recuerdo familiar. Allí, en el punto de partida, dejamos parientes sobre las colinas y más allá*, que hoy son sujetos de alguna conversación, principalmente referida a lo que ya no es o no existe.
Emigrantes o inmigrantes somos todos, ya que como descendientes de emigrantes no podemos dejar de sentir cierta familiaridad o solidaridad con aquellos que hoy están en nuestras ciudades y que proceden de otros lugares.
Como descendientes de emigrantes que somos, deberíamos sentir lo que ellos - actuales emigrantes o inmigrantes - pueden sentir. Posiblemente han tenido esa misma sensación de soledad o de abandono al dejar el pueblo que sintieron nuestros mayores. Más tarde, en ellos floreció una sensación de ilusión al bajarse del coche, del autobús o del tren, la que se siente al llegar por primera vez a un lugar que puede ser el definitivo, o no. Tras esto, la angustia al comprender que lo que esperabas no se cumple, o que tarda más de lo esperado.


La gran patera de España: el aeropuerto de Barajas, principal lugar de entrada de inmigrantes al país.
Supongo que también tiene que ser una sensación extraña el hecho de empezar a sentir como bajo tus pies van creciendo raíces que te fijarán de forma definitiva a ese nuevo lugar. Si yo fuese hijo, nieto, o bisnieto de emigrantes - que lo soy- tendría que ser un poco emigrante…o inmigrante, porque hundiría mis raíces en muchos lugares dispersos. Emigrantes o inmigrantes somos todos porque posiblemente lo fuimos en el pasado familiar, porque lo seguimos siendo, o porque nuestros hijos a lo mejor (…o a lo peor) lo serán.
* El título de esta entrada está dedicado al magnífico guitarrista Gary Moore fallecido hace un año.(6-02-2011). Así se titulaba una de sus canciones.


miércoles, 8 de febrero de 2012

Spain is Jauja


Hace unos meses vi un programa de canal sur. Es raro, pues lo único decente que allí se ve, desde mi punto de vista, son los partidos del Córdoba, por cierto, pocos. Aparte de la copla, los informativos ¿?, Gol a gol, alguna película sin publicidad, Juan y medio, y los partidos del Unicaja, el canal no da mucho más de sí. Ni la Banda es lo que era. Sin embargo, el programa que vi me gustó y se llamaba 75 minutos. Ya he visto algunos y no están mal.

En este caso, el programa al que me refiero, se centraba en la presencia de extranjeros, principalmente comunitarios, en las provincias andaluzas. Intentaban reflejar su día a día y sobre todo explicar el por qué habían elegido nuestra comunidad. Es siempre grato escuchar hablar bien de tu tierra. A mí me encantó ver a una familia china de Sevilla con nuestro acento o como un grupo de jubilados alemanes resaltaban las bondades de Andalucía. No obstante, algunas informaciones o imágenes me resultaron curiosas. Por ejemplo, el grado de integración de los alemanes era mínimo, apenas hablaban español. Y un dato: eran en su mayor parte jubilados que viven fe forma más menos estable en la costa de Torrox (Málaga).
Este fenómeno de la llegada masiva de jubilados extranjeros a las costas españolas, no como turistas accidentales buscando sol y playa y precios asequibles, sino fundamentalmente para asentarse y fijar su lugar de residencia de modo permanente está cada vez más generalizado en todo el territorio español. En efecto, desde hace aproximadamente una década, playas y municipios de la zona del Levante español, especialmente Alicante, así como de Málaga, presentan en su fisonomía habitual miles de residentes jubilados mayores de 65 años, de origen extranjero, que habitan en ellos. Esto se repite en Baleares y Canarias.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) más de 155.000 inmigrantes mayores aparecían empadronados en algún municipio español en 2004, como vecinos de pleno derecho, aunque la cifra en los últimos años va en aumento. El 71% procede de algún estado de la Unión Europea.

Alicante es la provincia con mayor presencia de este colectivo de inmigrantes (un 32% del total), seguido de Málaga (15%). A continuación se sitúan los municipios de Santa Cruz de Tenerife, Baleares y Las Palmas. Por origen, uno de cada cuatro es de nacionalidad británica y el 17,7% alemana, seguidos a bastante distancia de jubilados de Francia, Bélgica y Holanda. En estas provincias los residentes jubilados extranjeros suponen una colectividad muy importante. Por ejemplo, en Alicante, ya son más del 18% de todos los mayores de la provincia, y en Málaga y Canarias, uno de cada diez.
Y en alguno de los municipios, la proporción resulta todavía mucho más llamativa, pues en localidades alicantinas como Calpe, Alfaz de Pi, La Nucia y Teleulada, cuatro de cada cinco ancianos han nacido fuera de nuestro país.
Los extranjeros suelen agruparse por nacionalidades dentro de cada lugar. Por ejemplo, dentro de Alicante, los británicos se asientan en Calpe. Jávea y Torrevieja, mientras que los alemanes prefieren fijar su residencia en Altea, Denia o La Nucia. Británicos han comprado viviendas en Iznájar (Córdoba). En localidades de Alicante, existen auténticas colonias de personas procedentes de Noruega.
Por lo que se ve, cada vez son más los extranjeros europeos, y no digamos asiáticos (japoneses y chinos principalmente) que deciden fijar su residencia permanente en nuestras costas levantinas y en las costas de los dos archipiélagos de Canarias y Baleares, lo que tiene importantes consecuencias fiscales, políticas, sociales, de seguridad social, comerciales y de ocupación del ocio y tiempo libre.
Hubo un momento que me llamó la atención sobremanera. El reportero le preguntó a una jubilada alemana si con la pensión que recibía del Gobierno alemán podía vivir cómodamente en España. La venerable anciana contestó a modo de queja que al estar fuera de su país recibía sólo un tercio de la pensión que recibiría si estuviera domiciliada en Alemania. ¿Me puede decir la cuantía? preguntó el animoso reportero. Ella contestó que algo más de mil euros, pero que prefería vivir aquí, ya que España era más barata, los servicios eran buenos, y que en Andalucía se vivía mejor. Lo dicho, Spain is Jauja, o como diría la jubilada Spanien ist Jauja.


PD: Raúl cuando hablamos de Jauja nos referimos a un lugar o situación ideales , no a esa aldea del Sur de Córdoba, ni a esa provincia de Perú, célebre por su buen clima y su riqueza

lunes, 6 de febrero de 2012

Giovannini no descubrió América

Datos de la inmigración en España desde 1999 a 2006.


El informe "Panorama de estadísticas del 2007" de la Organización para la Cooperación y Desarrollo (OCDE) contenía 150 indicadores que permitían realizar una análisis estadístico longitudinal, entre el año 2000 y el 2005, en el que se detallaban en cuadros estadísticos y comparados la inmigración entre los diferentes países de esta Organización.
El Jefe de Estadísticas de este organismo y actual Presidente del Instituto Italiano de Estadística, Enrico Giovannini, destacaba que las tablas que manejaba la OCDE permitían observar el "increíble" aumento de la inmigración en España durante esos años (2000-2005). Igualmente afirmaba que este aumento inmigratorio respondía al mayor "crecimiento económico" que había por entonces y que, por lo tanto, resultaba nuestro país mucho "más atractivo para los inmigrantes" que otros de la OCDE. Enrico Giovannini , como vemos, no había descubierto América, pero tampoco decía algo irrelevante por muy evidente que fuese: es el trabajo el principal polo de atracción para la inmigración.
Los países que en aquellos cinco años recibieron un mayor volumen inmigratorio fueron Australia, Austria, Finlandia, España, Reino Unido y Estados Unidos.
En España se registró un aumento de la inmigración, incluyendo la temporal y la "ilegal", "de casi el 50 por ciento" entre el 2000 y el 2003. Mientras, que en otros países tales como Alemania, Hungría, Suecia y Suiza la inmigración en 2004 se situaba por debajo de las cotas más altas, alcanzadas a finales de la década de los años 90 del pasado siglo.


Cayuco como el que trajo al ciudadano de Malí desde Senegal


Eran otros tiempos. Mejores tiempos, tanto para los nacidos en España como para los nacidos fuera de nuestro país. La actual de crisis está siendo tan devastadora que la inmigración no sólo se ha frenado, sino que el febrero de 2011 se produjo una noticia tremendamente llamativa en nuestra frontera con Marruecos. Un inmigrante de Malí que se encontraba en Ceuta intentó regresar a Marruecos para, desde allí, retornar a Malí. Llevaba en Ceuta cuatro años y no tenía ni trabajo, ni dinero. Tras ser detenido y pasar por la prisión ceutí le dijo a la Guardia Civil que lo volvería intentar. La razón estaba en que aquí no tenía nada, pero que, al menos, en su país le esperaba una familia, la suya.


Imagen de la valla fronteriza entre España y Marruecos

domingo, 5 de febrero de 2012

Cambio de tornas en el oro rojo


Svietta, ucraniana de 30 años / Miguel Ángel González (Diario Granada hoy)


Hemos visto como España hasta mediados de los 70 era un país eminentemente de emigrantes. Desde esos años y coincidiendo con periodos de bonanza económica relativa, en los que se trufaban algunas crisis económicas periódicas, hemos vivido hasta casi anteayer un proceso de flujo migratorio protagonizado por inmigrantes de las más diversas procedencias. Algunos puntos de España se han transformado en una nueva Babel con niveles de convivencia notable. Esta convivencia en contadísimas ocasiones se ha roto, aunque sea esto lo que a veces se ha publicitado y difundido en unas televisiones anhelantes de carnaza.
Algunos lugares de recepción notable de inmigración se han localizado en las grandes ciudades españolas. Sin embargo, la inmigración ha sido también especialmente relevante en términos municipales en los que la agricultura tenía un peso muy notable. Entre estas localidades se encontraban Fraga (Huesca), El Ejido (Almería), Lepe (Huelva),…
Pues bien, en la zona de Lepe y Cartaya hasta hace muy poco tiempo había un trabajo temporero de recogida de la fresa, el oro rojo, que ha ocupado a un volumen de población muy importante. Este trabajo no era asumido por la población local, sino por muchos inmigrantes, especialmente por mujeres de muy diversa procedencia, pero que localmente se les conocían por el "genérico" nombre de polacas. Bajo este término se incluían realmente múltiples procedencias tales como rumanas, polacas, búlgaras y una minoría de ucranianas, senegalesas y filipinas que cada año hasta el 2008 llegaban por miles para trabajar en esta actividad. Los campos de plástico se llenaron como dice hoy el diario “El mundo” de muchas “melenas rubias y de ojos claros”, pues se contrataban a miles de ellas en origen por los empresarios agrícolas onubenses, ante la imposibilidad de completar sus plantillas de jornaleros españoles que buscaban su labor en la construcción. Esta cifra alcanzó en 2008, los 25.000 contratos en origen, cuando aún la crisis económica empezaba a carcomernos.
Los jornaleros españoles entendían que el trabajo en la fresa, como ocurría en el olivar, era un trabajo "muy duro" y que la construcción no sólo era más cómoda sino que estaba mejor pagada.
Hoy el escenario es diferente. La crisis y el desempleo en Huelva, la segunda provincia de España con mayor tasa de paro de España con un 34 %, - el triste ranking lo encabeza Cádiz, y tras Huelva se sitúan Almería y Córdoba – ha cambiado las tornas entre los trabajadores locales que ven en el campo una solución a su difícil situación.

Desde la temporada fresera del año 2009 son más de 10.000 trabajadores locales los que se han empleado en la recogida de la fresa. Se sabe que, desde la patronal fresera (Freshuelva), se apuesta por priorizar el empleo local a fin de mitigar la difícil situación económica en la que se vive en la comarca.
Desde el diario “El mundo” se afirma que una de las razones por las que se optó por la contratación en origen de temporeros y temporeras llegados, principalmente, de Europa del Este, fue que los jornaleros locales y de provincias cercanas, como Sevilla y Cádiz, abandonaban los campos cuando alcanzaban las peonadas suficientes para cobrar el PER. Al ocurrir esto el agricultor perdía toda la cosecha por lo que los empresarios de la fresa buscaron a sus trabajadores/as en otros lares. Y esa "Polonia" multinacional aportó la mano de obra hasta el pasado año.
Precisamente, el incremento de la mano de obra local y nacional supondrá cerrar las puertas a esos temporeros inmigrantes contratados en origen. Así, para este año, desde Freshuelva se informa que tan sólo contarán con un cupo de reserva de aproximadamente de unos 1.500 trabajadores extranjeros, mujeres marroquíes en su inmensa mayoría, que podrán ser avisados si durante la campaña fuera necesaria ampliar las plantillas principalmente en el momento en que se alcance el álgido de la recolección a finales de marzo, lo que supondrá la contratación de 60.000 temporeros, entre jornaleros españoles y procedentes de países de la Unión Europea, sobre todo de Bulgaria y Rumanía.




Mujeres del Este durante la recolección de la fresa ( foto de Mujer Hoy, abril 2008)

Hoy, como señala el periódico las únicas melenas rubias con sus ojos claros que se verán este año en las calles de estos pueblos freseros de Huelva serán las de aquellas polacas que apostaron por quedarse de forma permanente. Como vemos están cambiando las tornas en el oro rojo.



Joana Kowalewicz y Manuel Romero (Mujer hoy, 15-04-2008)

viernes, 3 de febrero de 2012

Yo tenía una granja en África


“Yo tenía una granja en África…” De esta manera tan impactante comenzaba la película dirigida por Sydney Pollack en 1985 y que llevaba por título “Memorias de África”. Dicha película se basada en un libro de memorias de la escritora danesa Isak Dinesen. Aunque creo que, en el fondo, me inspira más para escribir esta entrada el haber conocido en 1982 la anécdota de que Albert Camus era hijo de españoles argelinos o, más recientemente, que uno de los actores protagonistas de la película francesa dirigida por Rachid Bouchareb en 2006, “Indigènes”, - un fim que nos cuenta la participación de los norteafricanos en la expulsión de los nazis de territorio francés -, era el sargento Martínez. Esto me confirmaba que hace unos años el Sur fue el Norte, es decir, que la emigración de los países hoy desarrollados de Europa optó por emigrar, en un momento dado y buscando un mejor futuro, a países del continente africano. En otras palabras, que las "pateras" y los "cayucos" iban en dirección contraria a la actual.

Todo se inició en el siglo XIX. La España de ese siglo vivía entre sus tradicionales crisis agrarias por fenómenos climatológicos adversos (sequías – inundaciones) y el eterno problema agrario. Ambos fenómenos conjuntados provocarán un amplio flujo migratorio con fines laborales y con destino al norte de África, concretamente a la región del oranesiado o la provincia de Orán en Argelia. En ese movimiento migratorio participaron muchos campesinos españoles del sudeste español que partieron principalmente de la franja existente entre Alicante y Almeria. No había problemas de adaptación a un espacio tan similar en el paisaje y el clima y a una actividad agraria para todos conocida.
Los franceses favorecerán esta labor migratoria al conquistar el territorio argelino para la gloria de Francia. Nos encontramos en la década de los 30 del siglo XIX. En esta franja del norte de África había viñedos, olivos, esparto y cereales que darán trabajo a este grupo de campesinos. Más tarde, a este colectivo se le unirán pequeños grupos de artesanos que asumieron las labores manufactureras y preindustriales de la zona.
En un primer momento esta migración con finalidad agraria era tan estacional, tan temporal o tan pendular como importante en el número de efectivos. Estos paisanos del sudeste español tan pronto iban a África como retornaban a casa una vez terminadas sus actividades profesionales. Con el tiempo la inestabilidad migratoria dará paso a otra migración, ahora definitiva.






Con la colonización europea fueron creciendo las desigualdades sociales en Argelia, sobre todo en relación a la población autóctona. Es en este punto cuando podemos enlazar esta situación con la que se nos describe en la película "Indigènes", en la que el sargento Roger Martínez, militar argelino de origen español, muestra una cierta superioridad sobre los argelinos “indigènes”. La situación se complicara cuando Argelia viva una inmigración interior de las tribus nómadas desde el sur hacia el norte del país especialmente notable a partir del año 1880 debido al hambre y a la miseria en la que viven en el desierto argelino.

Esta inestabilidad social provocará el retorno hacia 1881 de unos nueve mil españoles que ya se habían instalado en Orán y su territorio cercano. No obstante muchos otros permanecieron en territorio norteafricano llegando a convertirse en la mayoría europea en los distritos de Orán y Sidi-Bel-Abbés. Además, desde 1893, aquellas personas de origen extranjero pero ya nacidas en Argelia, fuesen hijos de franceses o no, podrían solicitar la nacionalidad francesa. Por lo que muchos españoles sucumben ante la posibilidad de convertirse en ciudadano francés. Eso sí, otros seguiran fieles a su madre patria.







Con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 y la recuperación de la economía española se estanca la emigración hacia Argelia. Pero una nueva crisis en el campo del levante español en los años 20 provocó una nueva oleada migratoria hacia el norte de África, aunque en niveles muy inferiores a los años anteriores a la Primera Guerra Mundial. En ese momento más que trabajadores del campo eran obreros semiespecializados los que se marchaban para trabajar en el incipiente sector industrial argelino.
La Guerra Civil española truncó esta emigración trabajadora española para transformarse en emigración política, pues unos quince mil refugiados republicanos que escapaban del franquismo buscarán cobijo en el norte de África, eso sí, no sin pasar grandes vicisitudes.
Entre 1959 y 1962 se producen los procesos de descolonización de Túnez, Argelia y los Protectorados español y francés de Marruecos. Fue un nuevo momento dramático en el que los emigrantes españoles, franceses e italianos o la de sus descendientes que vivían en la zona que ven como con una posible independencia puede conllevar una inminente expulsión. Y así fue con los Acuerdos de Evian de 1962 que preceden a la autodeterminación argelina la esperanza de miles de españoles y franceses por quedarse en Argelia se esfuma.

De Argelia regresan sin nada. Unos para España y otros, los que tenían ya nacionalidad francesa, serán acogidos en Francia. Éstos recien llegados procedentes de Argelia serán conocidos en Francia como los “pieds noirs”que recordarán, no sin amargura, la vida que disfrutaron sus bisabuelos, sus abuelos o sus padres en aquellas tierras.






Yo tuve una casa en África... Esta frase seguro que estuvo en su recuerdo.













Alfareros, de Agost (provincia de Alicante) en Argelia (1915), Puerto de Orán. (Museo de Alfarería-Ayuntamiento de Agost, Alicante).

Nota: Dar la gracias a Pascual Rosser Limiñana por su blog "Sosegaos". En el mismo viene esta magnífica historia sobre la emigración alicantina al norte de África. Agradecer igualmente a goear por ponernos esta banda sonora

miércoles, 1 de febrero de 2012

La generación JESP

Miembro de la delegación finlandesa seleccionando enfermeros/as en Bilbao - Diario Deia -





La semana pasada comentábamos en clase la presencia en España de una delegación finlandesa con el fin de contratar en origen a un buen número de enfermeros/as para que trabajaran en su país. Se hablaba de que recibirían unos 3.000 euros de sueldo. Buscaban a personas preparadas y formadas que por edad corresponden a una nueva generación, la Generación JESP (jóvenes emigrantes sobradamente preparados), aunque algunos hablan de la actual generación como la Generación JASH (Jóvenes aunque sobradamente hipotecados) .
Estadísticamente son más de 300.000 españoles los que han dejado España desde 2008 hasta nuestros días ante la falta de horizonte laboral, según un comunicado del máximo ejecutivo de la Federación Nacional de Asociaciones de Consultoría, Servicios, Oficinas y Despachos (FENAC) y vicepresidente de la Comisión Laboral de CEOE, Francisco Aranda. Esta federación de pequeñas y medianas empresas de consultoría ha hecho público un análisis titulado “La Fenac alerta de la pérdida de jóvenes cualificados en España”.
En su comunicado asegura que tras haber analizado los últimos datos del servicio público de empleo y los del censo en el exterior han llegado a la conclusión de que "cada vez más jóvenes españoles optan por emigrar a otros países en busca de una oportunidad laboral, en su mayoría, jóvenes altamente cualificados: ingenieros, arquitectos e informáticos, especialmente".
Desde los inicios de la crisis, y especialmente desde el 2008 hasta el cierre de 2011, se ha incrementado en un 25,6% el número de españoles mayores de edad residentes en el extranjero. Alcanzan las 307.900 personas en edad de trabajar. Actualmente hay 1,5 millones de españoles mayores de 18 años residiendo fuera de España.
La razón de esta migración tan selecta intelectual y formativamente hablando se encuentra en la realidad de una España que presenta la tasa de desempleo juvenil más alta de la Unión Europea.

Francisco Aranda afirmaba en el díario "El mundo" que estamos ante la generación más formada de nuestra historia contemporánea y a la que ahora no podemos corresponder con un empleo. Es una generación que se ha formado, que ha acudido a la universidad, pero que en el momento de incorporarse al mercado de trabajo no le hemos dado oportunidades ni le hemos ofrecido un empleo. Por lo tanto, según Francisco Aranda, “estamos experimentando una peligrosa huida de conocimiento que obstaculizará nuestro desarrollo hacia una economía de valor añadido". Además, y siempre según este vicepresidente de la CEOE, estas cifras esconden "un grave freno a nuestro desarrollo futuro, en el sentido de que nuestros jóvenes, sobre todo los mejor formados, se están viendo obligados a marcharse al extranjero, con lo cual nos estamos descapitalizando de talento de cara al futuro”.
Así pues nos encontramos con unos padres y unas madres que corresponden con la Generación Baby Boomers, - o sea del "baby boom"-, y que en su última fase formativa formaron parte de la Generación JASP (Jóvenes aunque sobradamente preparados) o de la Generación X (también se le conoce como la "Generación de la Apatía" o la "Generación Perdida") , pero cuyos hijos responden ya a la Generación JESP, a la JASH o de la Generación Nini. ¡Qué lío de letras!